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Hijos, impunidad y Ejército
Por Helmer Velásquez - Guatemala, 26 de julio de 2007

No a las amnistías ni secretos militares.

Abordar las connotaciones políticas y sociales, de lo ocurrido el 30 de junio, no es un tratamiento espurio. Esta celebración, no es un sueño fantástico, en donde la sociedad reconoce a sus defensores. Ni los cadetes son reconocidos como animadores de una fiesta nacional. Por el contrario.

Se trata, de una versión, visible, de júbilo, de los herederos de las dictaduras militares. Sus banderas ondean estulticia, y su presencia pública, es aún, una afrenta a la sociedad, a la justicia y una loa a la impunidad. Que los cadetes no son responsables, que muchos ni habían nacido. Mismos argumentos son perfectamente aplicables a la organización HIJOS. Ellos apenas husmeaban este mundo.

El sátrapa los hizo pasar de niños a imágenes clandestinas, a huérfanos, a extranjeros en su tierra.

Ahora, son precursores del socialismo del siglo XXI. Portadores del honor popular. Señores (as) defensores oficiosos del Ejército, y en la situación particular, de los cadetes. En dónde ustedes estaban cuando el Ejército “nacional”, en cuadrilla, en lugar poblado y con ocasión de secuestro, detenía, desaparecía y, seguramente, asesinó a jóvenes llenos de vida y patriotas; cito tres casos: Antonio Ciani García, Rolando Martínez Solórzano, Julio César Cabrera y Cabrera. No se les escuchó, su ardorosa defensa de la juventud. ¿Por qué, ahora se rasgan las vestiduras, ante un bote de pintura roja, que no es más, que el simbolismo histórico del holocausto guatemalteco? No se trata, de una actitud revanchista. Es una actitud histórica que exige a la sociedad: nunca más. Nunca más, secuestros y asesinatos de jóvenes. Más bien, para que la herida sane debemos de abandonar la impunidad, no a las amnistías, ni secretos militares. El Ejército debe exponer a la justicia a los criminales. No debe apañar corrupción y crimen.

Mientras la justicia no llegue, acciones como la de HIJOS, no solamente son justas, sino que merecen apoyo social. Como corolario político, a la impunidad, en el Congreso de la República, (lo cual no extraña a nadie), se dictamina que la CICIG no debe ser aprobada, por “atentar contra la soberanía nacional”. Ah, diputados, este patriótico argumento, no se les escuchó cuando ratificaron el CAFTA –el cual aprobaron mayoritariamente y de urgencia nacional– , y en cuyo contenido, el solo hecho de limitar la jurisdicción del Organismo Judicial, era razón suficiente, para no haberlo aprobado. Así señores, asuman con entereza sus actos frente a la Historia. Este no es un pueblo de incautos. No pretendan, ahora, que saludemos y reconozcamos su “defensa” de la patria. Pues, de nuevo, la razón no les asiste.

Fuente: www.elperiodico.com.gt


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