Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 4 - 2007

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

Voto por el desarrollo
Por Helmer Velásquez - Guatemala, 23 de agosto de 2007

La amnesia puede ser uno de nuestros errores.

La oferta electoral que ahora tenemos es el resultado de lo que ha sido posible reconstruir. Hemos partido de ruinas, luego de la agresión militar y oligárquica al intelecto político de nuestro país. El espacio que ahora tenemos ha costado sangre y años de lucha social y política.

Hace apenas 15 años, buena parte de los candidatos presidenciales estaban comprometidos por acción u omisión, con la política de secuestros, torturas y asesinatos de estudiantes, artesanos, obreros, campesinos, indígenas y profesionales, defensores de la democracia. Uno de ellos dirigió personalmente el aparato represivo militar –y se precia de ello–.

Por eso, la amnesia a la hora de emitir nuestro voto puede ser uno de nuestros peores errores ciudadanos. La manipulación de la debacle en la seguridad nacional, fomentada por estructuras que en el pasado estuvieron vinculadas a la “inteligencia militar”, no debe movernos a votar por sus patrocinadores. No mordamos el señuelo de la “limpieza social” como solución. Si hemos optado por una ruta de construcción democrática, paciente, acumulativa, sobre la base de propuestas, debate, negociación, y acuerdos es consecuente, ahora, promover el rechazo a respuestas cortas y represivas. La delincuencia, todos lo sabemos, en buena medida está asociada a la pobreza y a la inexistencia de opciones, en tanto eso, es evidente que no existen los milagros, ni las rutas cortas y aisladas para solventar este agudo problema.

Nuestro problema es integral, la respuesta y la solución deben ser de la misma dimensión. En consecuencia, nuestro voto debe estar dirigido a plataformas que asuman, y propongan solución a la causa de nuestra situación: fomento del desarrollo rural, Reforma Agraria Integral, Reforma Fiscal, Reforma Política del Estado. En síntesis, la construcción de un Estado incluyente y participativo. Una sola de las patas de la mesa, “la violencia”, no se resolverá como problema aislado, mucho menos con más violencia. Nuestro pasado reciente tiene abundantes evidencias para esta aseveración.

Lo que necesitamos como sociedad es más espacio político para nuestro desarrollo y un Gobierno de unidad nacional, con la capacidad necesaria para convocar y comprometerse, en un gran acuerdo de Estado, para la erradicación de la desigualdad. Del uso razonado de nuestro albedrío al emitir el sufragio dependerá la calidad de vida de todos los ciudadanos y la herencia social de nuestros hijos.

Fuente: www.elperiodico.com.gt


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.