Bauer Paiz, incólume
Por Helmer Velásquez - Guatemala, 20 de noviembre de 2008
La reserva moral del país y su connotación histórica.
Los valores humanos son el tamiz probatorio de la consecuencia del ser humano, entre su prédica y su práctica. Los acomodos de situación, su ajuste al transponer de los tiempos. Su “necesaria” revisión en relación a los vaivenes de la política, y las nuevas condiciones, suelen ser la ruta por donde transita la mayoría. Aún aquellos que pretéritamente se cobijaron en los recodos de las posturas radicales. Para quienes la verdad ideológica o política y la conducta a seguir “les eran inherentes”. Esta forma de actuación se ha transformado en “regla de oro” de los políticos guatemaltecos. Regla que, como es sabido, conlleva honrosas y honorables excepciones.
Alfonso Bauer Paiz ha transitado caminos diferentes. Plantado en las venas de la izquierda. Con firmes posturas nacionalistas y pro campesinas. Ha preferido navegar por las corrientes de la acción práctica y el compromiso honesto. No ha tenido por pretensión primaria redituar partidariamente sus actos políticos y humanitarios. Su postulado ha estado encaminado a la unidad popular y no a los estandartes del sectarismo. Esta es una de las razones por las que no fue designado candidato a la Presidencia de la República, en la primera participación electoral de la izquierda, en la década pasada. Es el costo a pagar por no sujetarse a los aparatos políticos y la lucha enconada contra el sectarismo y la deshumanización de la lucha política.
La historia de la primera década del siglo XXI encuentra a Bauer Paiz: blindado en sus ideas y principios. Con la misma conducta y abnegación con la que asumió las responsabilidades de los gobiernos de la revolución. Sin desmarcarse. Sin haber “revisado” por efectos de comodidad o “adecuación a los tiempos” su raigambre popular y revolucionaria. Lejos estaban los funcionarios gubernamentales. Algunos de “hueso colorado”; que luego de nueve décadas de existencia, Bauer Paiz, en un gesto de reivindicación histórica y de protesta frente al no hacer gubernamental actual, rechazaría la que para muchos pudiese ser la culminación de una vida. La devaluada Orden del Quetzal. Hermoso legado a la juventud.
Este mensaje social y político surge de la reserva moral de este país, lo cual le da connotación histórica. La socialdemocracia se construye con los pobres, con las organizaciones sociales, y se expresa en la redistribución de ingresos. Endeudar al país y rehuirle a una verdadera reforma fiscal y agraria es otra cosa. Esta cátedra de dignidad sintetizada en actitud de Alfonso Bauer Paiz, engrandece las filas de la izquierda guatemalteca. Y habrá de trascender los dinteles de la historia.
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