Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 9 - 2013

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

CUC, patrimonio intangible
Por Helmer Velásquez - Guatemala, 14 de febrero de 2013

Es un deber patriótico.


Durante los últimos meses se relanzó la extensa campaña de difamación y diatriba que en contra del Comité de Unidad Campesina (CUC) se han impuesto cual cruzada sectores político-económicos de este país y cuyos mecanismos de expresión han ido desde amenazantes anónimos, pasquines, columnas de opinión, vocerías oficiosas y comunicados de democráticas municipalidades. La pretensión es y ha sido desnaturalizar la defensa del territorio, recursos naturales, derechos económicos, sociales y culturales y el acceso a la tierra, que esta organización promueve y cuyo fin último es edificar el buen vivir, en democracia para los productores de campo.

Lamentan y condenan los detractores del CUC que este haya tenido –según afirman– vínculos con organizaciones político revolucionarias durante la guerra interna; callan obedientemente estos “fiscales gratuitos” la relación que algunos terratenientes tuvieron –o tienen– con gavillas de sicarios cobijadas por el Estado y pagadas con dineros de oligarcas nacionales. Organizaciones terroristas que arrancaron de tajo a padres de hijos, hijos de madres, campesinos de sus campos, estudiantes de sus libros y una larga lista de atrocidades documentadas por textos sobre la Memoria Histórica.

Quiero ocupar el espacio para proponer, que en aras de la conciencia y justicia histórica, se declare al CUC Patrimonio Cultural Intangible de la Nación, pues llena y con mucho los criterios pertinentes para ello –legales y sociales. Al efecto cito: su incansable búsqueda del bien común, la práctica cotidiana del vínculo entre desarrollo y cultura, su impulso de la diversidad cultural, fomentando a la vez el afianzamiento de la identidad étnico nacional, el rescate, mantenimiento e impulso de formas organizativas ancestrales. La formación de miles de personas que ahora son alcaldes, funcionarios o dirigentes comunitarios. La mejora de las condiciones laborales de los asalariados del campo y su inconmensurable apoyo a la construcción de la paz y la democratización del país. Por esto más es un deber patriótico e histórico reconocer a esos miles de hombres y mujeres rurales que integran el CUC, por su aporte al país. No existe la menor duda de que la sociedad no tendría el nivel de apertura política que ahora tiene sin la contribución del Movimiento Campesino y en particular del CUC. Justo será reconocer a los hijos de la tierra su aporte y sacrificio.

Fuente: www.elperiodico.com.gt


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.