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La Nueva Ruta de la Seda conduce al futuro de la humanidad
Por Helga Zepp-LaRouche - Guatemala, 4 de febrero de 2016

La venidera economía de la energía de fusión basada en el helio-3 *

— Cuando los autores de este estudio decidieron proponer un nuevo concepto para la paz en el siglo 21, mediante la producción de una versión revisada del programa del Puente Terrestre Mundial —23 años después de la primera propuesta para el Puente Terrestre Euroasiático— su intención no sólo fue aportar un concepto para la reconstrucción de la economía mundial, sino presentar una estrategia para evitar la guerra en el contexto de una aguda crisis estratégica en ese mismo momento. Porque durante los años recientes, se ha elevado dramáticamente el peligro de una guerra mundial termonuclear intencional, o incluso accidental. El intento, alimentado por motivos geopolíticos, de asociar Ucrania a la Unión Europea, y llevarla así, de facto, a la esfera de influencia de la OTAN, ha disparado una serie de confrontaciones en escalada, que en el peor caso podría terminar en la extinción de la raza humana.

Pero además, casi todo el Cercano y Medio Oriente está en llamas; provocado por guerras basadas en mentiras, contra los supuestos Estados corruptos, con lo cual se sembraron las semillas de violencia que han dado vida a una hidra de un millón de cabezas, que no sólo ha arrasado con la cuna de la civilización y creado ahí un infierno en la Tierra, sino que también se ha convertido en una amenaza existencial para Occidente. Las consecuencias de esta política de “cambio de régimen” ha arrojado a grandes partes de África al caos, e infestado el continente con guerras de terror y guerras civiles. Pero también se están generando conflictos estratégicos en el Pacífico, que tienen el potencial para desatar guerras regionales y más allá. Y como no se ha hecho absolutamente nada para remediar las causas del colapso de Lehman Brothers en 2008, los bancos “demasiado grandes para quebrar” son en promedio ahora 30% o 40% más grandes que entonces; la deuda aún más cuantiosa, y la burbuja de los derivados ha crecido a cerca de dos mil billones de dólares; así que en cualquier momento podría ocurrir una nueva crisis sistémica, esta vez, dada la situación estratégica que hemos esbozado aquí, con el peligro de que el caos se dispare, haciendo inevitable una catástrofe estratégica.

El mundo entero se encuentra así en tan alarmantes condiciones que uno solo se puede sorprender de cómo los responsables de los llamados valores occidentales han podido permitir que las cosas lleguen a este punto. El papa Francisco, que ha caracterizado al sistema económico y financiero global como “intolerable”, hace poco lo dijo de esta manera, en una entrevista con el periódico español La Vanguardia: “Para que el sistema continúe, se debe librar las guerras, como siempre lo han hecho los grandes imperios. Pero la humanidad no puede soportar una tercera guerra mundial, así que se saca partido de las guerras regionales”. Aunque uno no podría decirlo mejor que el Papa, en este caso, él subestima la energía satánica del sistema de la globalización, que está listo para defender sus privilegios con todas las armas de las que dispone. Cien años después de la Primera Guerra Mundial, nos encontramos en una situación geopolítica muy similar, excepto que esta vez existen armas termonucleares cuyo uso extinguiría a la raza humana.

Hay una alternativa

Mientras tanto, se ha creado una alternativa al sistema transatlántico que colapsa; los intentos de ese sistema de utilizar las instituciones supranacionales como el FMI, el Banco Mundial, la OMC, el TTP, el TTIP y similares instrumentos monetaristas de la globalización, para prolongar un imperio mundial, han producido una oposición que quizá no se había esperado que se manifestara como lo ha hecho. En menos de un año, se ha creado una alianza de naciones, que ha construido un orden económico paralelo a pasos de gigante, que está dedicado exclusivamente a la construcción de la economía real, en oposición a la maximización de la ganancia especulativa monetaria, y que ahora incluye a más de la mitad de la humanidad. Esta nueva comunidad de naciones representa un centro de poder basado en el crecimiento económico, y sobre todo, en tecnología avanzada, que pertenece al futuro, como se muestra sobre todo por el éxito del programa chino de exploración lunar, enfocado en la idea de traer grandes cantidades de helio-3 de la Luna a la Tierra, para la futura economía de energía de fusión termonuclear. Señala el camino hacia una revolución científica y tecnológica que incrementará, en órdenes de magnitud, la densidad de flujo energético, tanto en los procesos de producción en la Tierra, como en los combustibles para viajes espaciales, y así introduce una fase completamente nueva en la evolución de la especie humana.

El primer paso en la dirección de un nuevo orden económico internacional fue el anuncio del presidente chino Xi Jinping en una conferencia en Kazajstán, en julio de 2013, de que China construiría una nueva Franja Económica de la Ruta de la Seda a través de Asia Central hacia Europa, en la tradición de la antigua Ruta de la Seda. Luego, en octubre, en un viaje a Indonesia y Malasia, Xi tomó la iniciativa de hacer partícipe a todo el Sudeste de Asia en la construcción de la Ruta Marítima de la Seda. En la reunión cumbre entre el Presidente ruso Vladimir Putin y el Presidente chino Xi, el 20 de mayo de 2014 en Shangai, y en la visita de Estado de Putin a China con motivo de la 4ta. Cumbre de la Conferencia sobre Medidas de Interacción y Construcción de Confianza en Asia (CICA) en Shangai, el 21 de mayo, se firmaron amplios planes de colaboración de las dos grandes potencias, tal como el convenio de abastecimiento de gas natural durante 30 años, y 46 acuerdos bilaterales adicionales. Al término de la cumbre, los dos Jefes de Estado publicaron una declaración de intención común, que establecía que ambos países querían crear una nueva arquitectura económica en la región Asia-Pacífico, se oponían a la interferencia en los asuntos internos de otras naciones, y la intención de coordinar, lo máximo posible, sus respuestas a importantes temas de política exterior en las que coincidían.

Entre las metas de esta colaboración está la siguiente: “Aumentar la eficacia de la colaboración en áreas de alta tecnología, dar prioridad a proyectos en el uso internacional EURASIA: Rutas principales y rutas secundarias selectas del Puente Terrestre Eurasiático.

mapa

Este mapa representa el esquema del plan del Puente Terrestre Euroasiático presentado por el Instituto Schiller a principios de los 1990. Comparen esto con el mapa de la situación actual de la red del Puente Terrestre Mundial.

de energía nuclear, aviación civil, y un programa de cooperación en investigación fundamental sobre vuelos espaciales, observación satelital de la Tierra, navegación por satélite, e investigación en el espacio profundo y viajes espaciales tripulados”. Por el contrario, se debería impedir una mayor militarización del espacio, y se calificó la colocación unilateral de instalaciones de defensa antimisiles como un “factor desestabilizador para el mundo”. Entre otras metas está la investigación innovadora, el mejoramiento de técnicas agrícolas, y el aumento de la producción agrícola. También expresaron la intención de reformar la arquitectura financiera internacional.

El tratado sobre gas natural firmado entre Rusia y China, a 30 años, con un valor total de $400 mil millones de dólares, se puede llamar histórico. La colaboración de los dos países en el campo petrolero también se va a profundizar; las minas de carbón en Rusia se desarrollarán en conjunto; se construirán nuevas plantas de energía en Rusia, para abastecer de energía a China; y se colaborará en muchos otros proyectos de infraestructura, transporte, riego y conservación de la naturaleza. De aun mayor importancia estratégica es el apoyo del Presidente Putin a la iniciativa estratégica del presidente Xi de expandir la Nueva Ruta de la Seda. Su declaración común dice: “Rusia reconoce el enorme significado de la iniciativa china de construir la ‘Franja Económica de la Ruta de la Seda’, y aprecia particularmente la buena disposición china de tener en cuenta los intereses de Rusia en su desarrollo y realización. Ambas partes buscarán más oportunidades para combinar la perspectiva de la ‘Franja Económica de la Ruta de la Seda’ con la idea de la ‘Unión Económica Eurasiática’. Con este fin, se proponen profundizar la cooperación de las agencias pertinentes en la realización de ambos proyectos, especialmente en el desarrollo de rutas de transporte e infraestructura”.

La Cumbre del BRICS

Luego atrajeron a otras naciones a esta colaboración, en la 4ta. Reunión Cumbre sobre Medidas de Interacción y Construcción de Confianza en Asia, los días 20 y 21 de mayo de 2014, en Shangai. Del 14 al 16 de julio se realizó la 6ta. Cumbre del BRICS, en Fortaleza, Brasil; en los días siguientes los jefes de Estado y Gobierno de Latinoamérica se sumaron a la conferencia y así el 48% de la humanidad estuvo representada en esta reunión. En la Cumbre del BRICS, y en una serie de diálogos bilaterales y multilaterales, alrededor de ella, los jefes de Estado acordaron la creación de un sistema económico y financiero totalmente nuevo, que representa una alternativa fundamental a la economía de casino del actual sistema de globalización, que se basa en la ganancia extrema de unos pocos y el empobrecimiento de miles de millones de seres humanos. Entre los 72 puntos de la “Declaración de Fortaleza” se incluye la verdadera bomba: el anuncio de la creación de una nueva arquitectura financiera. La nueva arquitectura se lanzó con la formación de un Nuevo Banco de Desarrollo con una capitalización inicial de $ 50 mil millones de dólares, y un Acuerdo de Reservas de Contingencia con una capacidad inicial de $ 100 mil millones de dólares para ayudar a las naciones participantes a defenderse contra la fuga de capitales y otras formas de guerra financiera.

Previamente, China había decidido fundar un “Banco Asiático de Inversión en Infraestructura” (BAII), con una capitalización inicial de $ 100 mil millones, con la invitación a participar desde el comienzo a más de 30 países. La agencia noticiosa china Xinhua citó textualmente a Jin Liqun, bajo cuya dirección puso el Ministerio de Finanzas de China la fundación del banco:

“Los recursos del Banco Asiático de Desarrollo y del Banco Mundial son insuficientes para satisfacer la sed de más infraestructura… El banco abrirá un nuevo canal de financiamiento para las naciones en desarrollo, en especial para las de bajos ingresos… En octubre de 2013, durante una visita a Indonesia, el Presidente de China, Xi Jinping, propuso un Banco Asiático de Inversión en Infraestructura para apoyar la integración económica”.

El secretario general del Centro Chino para el Intercambio Económico Internacional destacó que el BAII será una plataforma abierta y de libre acceso, que da la bienvenida no sólo a las naciones de Asia, sino también a otras, como Estados Unidos y las naciones europeas. Hasta ese momento, las naciones de la ASEAN, en una cumbre en Myanmar, el 9 de agosto, acordaron profundizar su cooperación con China en los proyectos de desarrollo de la “Nueva Ruta de la Seda”, mientras que Tailandia y Singapur estuvieron de acuerdo en unirse al BAII como miembros fundadores, así como Bangladesh. Corea del Sur, a pesar de la presión directa de Estados Unidos para no unirse, considera su membresía como fundador y solicita que se considere una posible participación de Seúl en el banco.

En el curso de esta serie de reuniones entre varios Estados, se decidió colaborar en un gran número de proyectos, sobre todo, en el desarrollo de energía nuclear en Rusia, China, India, Brasil, Argentina y Sudáfrica, y también proyectos tan extraordinarios como un “segundo canal de Panamá” a construirse por China a través de Nicaragua, y una conexión transcontinental por ferrocarril de alta velocidad, de Brasil al Perú.

La multiplicidad de proyectos definida entre esta comunidad de naciones en las áreas de infraestructura, energía, industria, agricultura, investigación, y educación, ha alcanzado una dimensión que empequeñece las inversiones hechas por Estados Unidos y Europa en las mismas esferas en los últimos 30 años. Las afirmaciones de que Rusia sólo es un “poder regional” y China sólo un “país que produce cosas baratas”, como se dijo en seminarios organizados a la ligera en varios centros de expertos sobre el tema de la importancia supuestamente menor de las naciones del BRICS, tienen más bien el carácter de una esperanza perdida.

En realidad, ahora hay dos sistemas económicos y financieros construidos sobre principios completamente diferentes. Uno, el sistema transatlántico, como una estructura imperial, busca constantemente ampliar las fronteras de su esfera de poder mediante estructuras supranacionales que amenazan la soberanía de otras naciones. Impone cambios de régimen contra gobiernos que desaprueba, insiste en el sometimiento a un “consenso”, y en el proceso emplea métodos que producen un aura de dominación por un momento, y la sensación de impotencia entre las poblaciones dominadas de esta manera, pero a fin de cuentas sigue el camino de todos los imperios. En el momento en que esta aura de poder se disipa, sea porque el sistema financiero imperial está en bancarrota, o porque el pueblo se da cuenta de lo falso de los valores heredados, entonces la capacidad para la intimidación desaparece.

El emergente sistema de las naciones del BRICS y los países asociados con el, se basan en principios totalmente diferentes. El primer ministro Narendra Modi lo dijo con toda claridad en la sesión plenaria de la cumbre:

“El BRICS es único como una institución internacional. En primera instancia, une a un grupo de naciones, no sobre la base de su riqueza actual o identidades comunes, sino más bien de sus potenciales futuros. La idea misma del BRICS ya está alineada con el futuro”.

Modi resaltó que el alto porcentaje de gente joven, en la India por ejemplo, representa un potencial enorme para el futuro, y sugirió constituir un foro del BRICS para científicos jóvenes, y una escuela de idiomas que “ofrezca entrenamiento en todos nuestros idiomas”. Modi hizo un llamamiento:

“Excelencias, tenemos una oportunidad para definir el futuro, no sólo para nuestros países, sino para todo el mundo… Concibo esto como un gran reto”.

El futuro está en el espacio exterior

Nicolás de Cusa, el fundador de la ciencia natural moderna y de un método científico revolucionario, llegó a la conclusión, en el siglo 15, de que cada ser humano que se esfuerza en hacerlo debe ser capaz de reproducir prácticamente toda la evolución del universo en sus niveles de desarrollo cualitativo esenciales, y que este punto de vista hace posible determinar el siguiente paso necesario en el progreso científico.

Hoy, este siguiente descubrimiento necesario, que define el futuro del mundo entero, es la conquista de la fuente de energía que dispensará energía y seguridad en la provisión de materias primas a la humanidad para miles de años en el futuro: la utilización de la energía de fusión termonuclear a partir del helio-3. Por lo tanto, el éxito de la misión china del Chang’e-3 en diciembre pasado, en lograr un alunizaje suave del vehículo espacial “Jade Rabbit”, marcó un hito en el logro de esta meta. La misión Chang’e-4 seguirá de inmediato este año, con miras a los planes para el Chang’e-5 en 2017, que puede iniciar la fase de vuelos de ida y vuelta entre la Tierra y la Luna, en preparación para la futura explotación industrial de la Luna. Esto pondrá al alcance la separación del helio-3 que se encuentra en la Luna en grandes cantidades, para la economía de fusión nuclear en la Tierra.

En la colaboración científica entre las naciones del BRICS, pero sobre todo entre Rusia, China e India, el helio-3 juega un papel destacado, porque como combustible para la fusión, en contraposición al deuterio-tritio, no produce neutrones activos, que son muy problemáticos para los materiales de los reactores, pero en cambio produce protones cargados positivamente, lo que hace posible una revolución en la generación de energía. En lugar de producir energía mediante los métodos habituales con vapor y turbinas, en los que hay una gran pérdida de energía, será posible convertir la energía de las reacciones de fusión directamente en electricidad, con eficiencias mucho más elevadas.

Pero, de acuerdo a la agencia espacial rusa Roskosmos, Rusia también programa una misión entre 2016 y 2025, destinada a crear la base para la explotación industrial de la Luna. En la primera fase, esto contempla la instalación de infraestructura robótica para trabajar en la Luna, como, entre otras cosas, grúas móviles, dragas y máquinas para el tendido de cables. Después de la prueba de alunizaje “Esfera Lunar 1” en 2015, y el módulo orbital “Esfera Lunar 2” en 2016, luego en 2017 el sistema de alunizaje forzoso “Recurso Lunar”, desarrollado en conjunto con la Agencia de Investigación Espacial India, llegará a la superficie lunar y, entre otras tareas, transportará el vehículo lunar indio sobre la Luna.

La colaboración entre China, Rusia e India es paradigmática de la nueva era de la humanidad, en la que, en lugar de sumergirnos en guerras geopolíticas, nos concentraremos en los fines comunes de la humanidad. Con el logro de seguridad energética para al menos 10,000 años, con base en la energía de fusión termonuclear alimentada con helio-3, y con las tecnologías asociadas con éste, tal como la técnica de antorcha de fusión que posibilitará la seguridad en materias primas gracias a la reducción de los desechos y todo tipo de materiales a isótopos que se pueden recomponer según se necesite, la humanidad alcanzará una plataforma económica totalmente nueva a partir de una densidad de flujo energético muy alta. Esta nueva plataforma económica inicia una nueva era de la humanidad. La utilización de fuentes de helio-3 para la economía de fusión será el punto de inflexión que revolucionará todas las relaciones en la ciencia, economía y política en la Tierra y el sistema solar.

Es obvio que una continuación del pensamiento geopolítico, que ya condujo a dos guerras mundiales en el siglo 20, hacia una tercera guerra mundial, esta vez termonuclear, causará la extinción de la humanidad. En lugar de estar viendo el crecimiento de China como una amenaza para los supuestos intereses geopolíticos de Occidente —y como lo ha advertido en repetidas ocasiones el Jefe del Estado Mayor Conjunto de EU, general Martin Dempsey, ir a tientas a una nueva “Trampa de Tucídides”–, necesitamos una nueva concepción, un nuevo paradigma que considere la perspectiva del desarrollo de la humanidad en su conjunto.

Un Nuevo Orden Económico

El finado pionero espacial germano-americano Krafft Ehricke definía el prolongado arco de la evolución como un desarrollo ascendente en el que, al principio, la vida se difundió desde el mar hacia los continentes por medio de la fotosíntesis en el reino vegetal, y luego se dirigió gradualmente al ascenso de las especies biológicas de gran complejidad y metabolismo con mayor densidad de flujo energético. Él señalaba que la especie humana, como la expresión superior de esta evolución hasta ahora, se estableció inicialmente en las costas y las riberas de los ríos, y luego a lo largo de caminos y canales, y finalmente a lo largo de vías férreas e infraestructura moderna, haciendo más y más accesibles las regiones continentales sin litoral.

Este proceso todavía no está completo y este es precisamente el objetivo del Puente Terrestre Mundial presentado en este estudio, para lograr el desarrollo infraestructural de los continentes de la Tierra. Krafft Ehricke vio, en los viajes espaciales y la colonización del universo, la siguiente fase natural de la evolución de la humanidad, y vio en la industrialización de la Luna, en particular, el trampolín para excursiones de seres humanos al sistema solar y potencialmente más allá. Él estaba convencido de que la evolución de la especie humana sólo alcanzaría de manera efectiva la madurez con los viajes espaciales tripulados; que sólo el “gran desafío del imperativo extraterrestre”, como lo llamaba, elevará a la humanidad a su verdadero propósito y destino: a saber, valerse del poder de su razón, como la única especie creativa conocida hasta ahora, para actuar a partir de principios universales verificables, y no a partir del mundo ilusorio de la percepción sensorial.

De este modo, la especie humana logrará un considerable avance en poner sus relaciones con este planeta y el espacio cercano a la Tierra, en armonía con el orden cósmico. Quizá la contribución más importante de Lyndon LaRouche consiste en que con el nuevo desarrollo del término leibniziano “economía física”, ha creado una teoría de economía científica que corresponde a las leyes reales de desarrollo del universo físico.

Uno de sus conceptos básicos es que para la existencia continua sostenida de la raza humana es indispensable el aumento de su densidad de población relativa potencial en base al aumento de la densidad de flujo energético en el proceso de producción, porque en cualquier etapa arbitraria del desarrollo económico hay un agotamiento relativo de recursos. Toda la historia del desarrollo humano, en particular los últimos 10,000 años, en los que el potencial de población ha crecido de unos pocos millones a más de 7 mil millones actualmente, demuestra la correlación del carácter anti-entrópico de la creatividad humana con los principios universales cognoscibles del universo físico.

El uso del recurso helio-3 en la Luna para la economía de fusión en la Tierra también evoca de una manera interesante la controversia entre Platón y Nicolás de Cusa, sobre si las ideas poseen una existencia ya efectivamente presente en el universo objetivo, independiente de la humanidad, o si es sólo con la creatividad humana que se crean estas ideas. Las provisiones de helio-3 en la Luna son, en primera instancia, sólo depósitos en la capa superior de regolito. Sólo la creatividad humana, para dominar la energía de fusión termonuclear, transforma estos isótopos en el combustible que ¡incluso puede exceder el poder de la fusión nuclear en el Sol!

Pero la humanidad ha alcanzado un cambio de fase no solo desde el punto de vista científico, sino también desde el de la historia universal; es decir, el fin de la geopolítica es necesario para la sobrevivencia de las especies. Poco antes de la caída del Muro de Berlín, LaRouche propuso el programa de infraestructura llamado “Triángulo Productivo París-Berlín-Viena”, y de esta manera, el plan para hacer de este triángulo el motor científico y punto de partida para corredores de desarrollo para la transformación de los Estados del Comecon (la entonces Unión Soviética y Europa del Este).

Cuando en 1991 se desintegró la Unión Soviética y desapareció la Cortina de Hierro, equipos del Instituto Schiller elaboraron más a fondo este programa en la concepción del Puente Terrestre Euroasiático. Así se desarrolló la idea de vincular la población y los centros industriales de Europa con Asia mediante los llamados corredores de desarrollo, y dotar así a las regiones continentales de Eurasia con las mismas características locales que ya tenían las regiones con acceso a océanos o a ríos. En los 23 años que han pasado desde entonces, esta idea no sólo se ha presentado en innumerables conferencias y seminarios en ciudades en todo el mundo, sino que también se amplió a la idea del Puente Terrestre Mundial. La vinculación de los pueblos mediante este Puente Terrestre Mundial es ahora la perspectiva realista que surge de la colaboración de las naciones del BRICS, Latinoamérica, y la ASEAN, en la cual Estados Unidos, Europa y África deben participar urgentemente.

Una nueva estrategia para la humanidad significa la capacidad, de ahora en adelante, para ver a la especie humana como una unidad, y para ver esa unidad en el proceso del desarrollo mutuo. Así, conforme con Federico Schiller, no vemos contradicción en absoluto entre la inviolabilidad de la soberanía nacional, que está garantizada por la ley de las naciones y por la Carta de las Naciones Unidas, y la racionalidad del ciudadano del mundo que tiene en cuenta los intereses de la humanidad en su conjunto. Ya que esta unidad reside en el desarrollo superior de todo; la concordancia del macrocosmos requiere el máximo desarrollo de todo el microcosmos para su beneficio recíproco, como decía Nicolás de Cusa.

Esto también significa un nuevo modelo de cooperación entre las naciones del mundo. Significa que todos los tratados, organizaciones y alianzas potenciales deben ser inclusivos, que no pueden ser para la seguridad e interés económico de algunas naciones, a la vez que excluyen a otras. Aunque el apoyo al desarrollo mutuo es la premisa, sin embargo deben respetar los diferentes niveles de desarrollo, historia, cultura, y sistemas sociales, y sobre todo, respetar la soberanía nacional. Esa es la idea de Cusa de la unidad en la multiplicidad, y ella debe estar inspirada por un amor tierno a la idea a la comunidad de naciones, por la idea de la humanidad como la especie creativa.

Debemos aprender a ver esta humanidad desde la misma perspectiva en que lo han visto los astronautas, los cosmonautas y los taikonautas [cosmonautas chinos—ndt], como lo expresó de manera tan maravillosa uno de los astronautas del Apolo que caminó en la Luna:

“El hecho es que la evolución ahora está acaeciendo en el espacio, al igual que en la Tierra. El hombre ha mostrado que como especie la humanidad estaba dispuesta a comprometerse a vivir en medio ambientes totalmente diferentes de aquellos en los que la especie evolucionó, con un escudo de vida a nuestro alrededor para proteger la vida al interior. Pero la voluntad para salir, está presente. Nosotros hemos mostrado eso. La curva de la evolución humana se ha doblado”.(1)

(1) Véase el video, “Apollo 11: For All Mankind”.

* Este artículo forma parte de un Informe Especial publicado por la editorial de Executive Intelligence Review fundada por Lyndon LaRouche. Una selección de artículos en español de 54 páginas, titulado “La Nueva Ruta de la Seda se vuelve el Puente Terrestre Mundial” se pude conseguir en el siguiente enlace: http://store.larouchepub.com/Spanish-Books-s/1822.htm Asimismo, se puede conseguir el informe completo en inglés de 376 páginas.

**Helga es fundadora del Instituto Schiller internacionalmente y es también Presidenta de la Junta de Directores en Estados Unidos.

Fuente: www.larouchepub.com


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