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Las acarreadoras
Por Ileana Alamilla - Guatemala, 10 de mayo de 2007

Ojalá los y las candidatas recuerden a esas madres que no recibirán ni celebración ni regalos.

El año pasado circuló, con el mismo sigilo con que caminan millones de mujeres en el mundo, una noticia que decía: “las mujeres y no los camiones, ni los trenes, ni los aviones, acarrean dos tercios de todas las mercancías que se transportan en África rural...”.

Seguramente ese dato se emula en nuestra ruralidad, en donde las congéneres, además de llevar a sus bebés a tuto, cargan enormes pesos en la cabeza y arrastran a otro niñito o niñita de la mano, en apresurada carrera a su rutinario destino.

Durante décadas las organizaciones de mujeres han insistido en que se tome en cuenta, de manera desagregada, el aporte millonario que las mujeres hacen al producto interno bruto, el que se diluye porque no tiene en sí un valor económico remunerado.

¿Acaso el trabajo realizado de esa manera, yendo y viniendo a los campos a llevar la comida al marido, a los mercados con su valiosa carga humana y material, echando las tortillas, ayudando en la siembra, cuidando a los hijos, dejando de comer para que los demás coman, vendiendo sus productos, etcétera, no tiene significado económico?

Esas acarreadoras son madres de múltiples retoños. Son las que reciben la peor carga del subdesarrollo, sobrellevan la desigualdad y la pobreza con más dignidad que ninguno. Son las magas del hogar para multiplicar frijoles y tortillas, las curanderas, las amamantadoras, las cocineras, las lavanderas, las psicólogas, las comadres, las que hacen de todo, menos vivir dignamente, tener oportunidades, conocer la felicidad y sentirse plenamente mujeres.

Para estas millones de mujeres carentes de oportunidades, de futuro y de realización personal, las elecciones son un alejado ruido que garantizará la continuidad de la desigualdad tan grande que ya no cabe en la democracia.

Probablemente acudan curiosas, a falta de otra diversión, a los mítines de los políticos, donde obtendrán alguno de los regalitos que “generosamente” serán repartidos o, por lo menos, aprovecharán, con sus pequeños, la frugal refacción que será distribuida. Pero, ¿qué construcciones de futuro obtendrán estas mujeres de quienes han iniciado ya su desbocada carrera hacia la espléndida vida que les espera?

En la víspera de la celebración del “Día de la Madre”, cuando nos abruma la propaganda, políticos y comerciantes dedicarán sus mensajes a ese ser maravilloso. Ojalá los y las candidatas recuerden a esas madres que no recibirán ni celebración ni regalos, que pasarán su día como ha transcurrido la historia, y aún así continuarán siendo seres resistentes y heroicos que, sin reconocimiento alguno, empujan el desarrollo y lo transportan, sin recibir nada a cambio.

Fuente: www.prensalibre.com - 090507


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