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Ya es tiempo
Por Ileana Alamilla- Guatemala, 5 de septiembre de 2007

Hay que empujar el camino a la participación plena y equitativa. Las mujeres en la política van a marcar la diferencia.

Estas elecciones son las más observadas de la historia. Más de 70 mil personas se han impuesto esa tarea. Instituciones como la Procuraduría de los Derechos Humanos, las universidades, la Iglesia Católica, la OEA y la UE están involucradas en el esfuerzo de contribuir a la transparencia.

A pesar de los temores por los anuncios de conflictos, ahí están ya los y las voluntarias juramentadas, y en sus marcas para dar cumplimiento a la tarea. Las candidatas (os) han agotado sus discursos, y probablemente también sus energías. Ya todo está dicho.

Pero hoy, lo que nos interesa señalar es la reiteración de la inequidad de género que se dio en la postulación de candidaturas, donde la brecha es tan grande como la de la pobreza.

En los múltiples esfuerzos que por años han desplegado las mujeres a lo largo y ancho del país, hasta el cansancio se ha comprobado que han trabajado intensamente y que tienen capacidades para ejercer plenamente sus derechos ciudadanos.

Esto implica no sólo el ejercicio del sufragio, sino también el derecho a ser electas, garantía conculcada históricamente debido a la cultura machista prevaleciente en el país, a la cual se refirió de manera desafortunada el candidato Suger, afirmando que todavía hay que “dar tiempo al cambio cultural contra el machismo”.

Ese ha sido el argumento de los partidos para postergar, justificar y, finalmente, negar oportunidades a la mitad de la población, con lo que se mantiene el Estado excluyente, disimulado en una formalidad jurídica que establece la “igualdad”. El sistema de partidos es congruente con esa realidad de inequidad, garantizando a los dueños y caudillos de esos institutos políticos y a su camarilla de allegados el control y negociación de las candidaturas.

De acuerdo con estadísticas del Tribunal Supremo Electoral, sólo 24.08 por ciento de candidaturas a puestos de diputación o corporaciones municipales corresponden a mujeres.

Apenas tres encabezan listados nacionales y siete ocupan el mismo sitio por el distrito central.

De las 29 mil 821 postulaciones por 16 partidos políticos y 134 comités cívicos, 87.38 por ciento son hombres y 12.62 por ciento son mujeres.

Además de esas limitantes, hay que mencionar el factor económico, que suele ser indispensable para comprar las candidaturas a diputados (as) o bien a las corporaciones municipales, y dado que la mayoría de mujeres carecen de recursos, lógicamente quedan fuera de este “mercado”.

Frente a esta realidad política excluyente, los cambios no ocurrirán por milagro. Hay que empujar el camino a la participación plena y equitativa. Las mujeres en la política van a marcar la diferencia. Pensemos en eso a la hora de votar.

Fuente: www.elperiodico.com.gt


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