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Más sobre quienes participan en el gobierno de Berger
por Ignacio Barroso - Barcelona, 22 de agosto de 2004

albedrio.org
Ante el posible próximo Encuentro Europeo de Comités de Solidaridad con Guatemala y la invitación a participar en él a Rigoberta Menchú y a Rosalina Tuyuc, quiero dejar patente la postura de la Associació d’Amistat amb el Poble de Guatemala, contraria a la presencia en el Encuentro de quienes forman parte del gobierno de Berger. Postura que, por otra parte, no es nueva, y que ya manifestamos cuando años atrás se invitó a Édgar Gutiérrez al Encuentro de Roma.

Antes que nada quiero recordar la decisión de la Coordinadora del Estado Español de Solidaridad con Guatemala de no acudir al encuentro de Roma si asistía a él Édgar Gutiérrez, ante la evidencia de su alianza con Portillo. Gutiérrez no fue al Encuentro de Roma, y de nosotros, lo más suave que se dijo por parte de la mayoría del resto de los comités es que éramos unos difamadores. Poco tiempo después, Édgar Gutiérrez entró en el gobierno de Portillo. Claro que hubo quien lo justificó y quien dijo que esto lo hacía pensando en la mejor forma de servir a la revolución guatemalteca.

Aunque la CONIC en su día criticó fuertemente la postura de Édgar Gutiérrez, ahora algunos de sus dirigentes dicen que, sin embargo, los hechos recientes, bajo el régimen de Berger han llegado a revalorizar el papel de Édgar en el gobierno de Portillo, porque le atribuyen a él el hecho de que sólo hubo cinco desalojos en los últimos años de su período. Esto es una afirmación absolutamente gratuita; quizás es posible lo que afirman, pero igualmente podríamos decir todo lo contrario: que la “cobertura democrática” que daba Gutiérrez al gobierno de Portillo posibilitó el que hubiese cinco desalojos, y que sin esta cobertura el gobierno hubiese temido más a la reacción internacional y no hubiera habido ningún desalojo. Se puede entender así que, con el “aval democrático” que han dado al gobierno de Berger personajes como Rigoberta Menchú, Rosalina Tuyuc y Frank La Rue, se posibilite el aumento de los desalojos y de la represión que ha habido en los últimos meses contra los campesinos.

Evidentemente, tanto una afirmación como la otra son pura especulación que no va más allá. ¿La presencia de estas personas en el Gobierno favorece, o no, los desalojos? Por supuesto, la respuesta puede ser la que se quiera, pero lo cierto es que parece que cuantos más “demócratas” hay en el gobierno, más desalojos se dan.

Pero para valorar la labor de un gobierno hacen falta más cosas. No es necesario recordar a nadie que tenga una mínima información sobre Guatemala la cifra de las violaciones de los Derechos Humanos durante estos últimos años. ¿Qué se ha hecho para acabar con la impunidad? ¿Qué reformas estructurales se han iniciado en Guatemala? ¿Qué ha hecho Édgar Gutiérrez estos años aparte de justificar en Guatemala, y sobre todo fuera de Guatemala, a un gobierno corrupto y asesino?

Aquí no se trata de una discusión que se pueda reducir a la histórica división entre revolucionarios y reformistas, y es evidente que las luchas políticas no son –y nunca serán- ideales y puras, pero la cuestión es si es oportuno o no colaborar con el Poder, no hablamos de pactos ni de acuerdos que por mínimos que sean permitan iniciar la transformación de la sociedad. Cuando el ex comandante Pancho, en representación del Gobierno de Portillo, estaba negociando y engañando a los representantes de la CENOC, cuando Édgar Gutiérrez defendía al gobierno de Portillo, eran parte del Poder, tan Poder como Ríos Montt y tan responsables de la represión como el General.

Muchas personas, como las serpientes, cambian de piel a lo largo de su vida. En Europa tenemos abundantes ejemplos. Aquí, en España, sin ir más lejos, tenemos a un viejo ministro fascista convertido en Presidente democrático de la democrática Comunidad Gallega. Ejemplos así los hay en toda Europa, podemos recordar a Kurt Waldheim o el flamante nuevo presidente de la Comisión Europea, Durao Barroso, maoísta en su juventud. Cambios de piel, de ideología, que no tienen más objetivo que salvaguardar su supervivencia política y facilitar su medro personal.

Guatemala, por lo visto, es diferente. Allí parece que hay personas que pueden participar o ser parte de gobiernos que defienden los intereses de la clase dominante y de los militares y, sin embargo, pueden mantener sin mancha su pasado democrático, incluso hay quienes defienden y justifican esta participación. Pero ¿se puede defender esto con un mínimo de coherencia?

Cuando gente como Rigoberta, La Rue, etc. entran en el gobierno de Berger, ¿qué pretenden? ¿Cuáles son los objetivos del gobierno? ¿Repartir las tierras que demandan los campesinos o desalojarles de las fincas que justamente han ocupado? ¿Cuáles son los planes del gobierno para combatir la impunidad, el racismo, la pobreza?

¿ Cómo puede ser creíble Rosalina Tuyuc cuando dice que, aunque asuma la presidencia de la Comisión Nacional de Reconciliación, no se considera miembro del gobierno? Eso no es más que pura retórica; su actuación en la CNR estará enmarcada por la política del gobierno al que pertenece. Cuando alguien entra o colabora con un gobierno se hace copartícipe y correspnsable de su actuación. Tanto Rosalina como Rigoberta y Frank La Rue, con su permanencia en puestos gubernamentales, están avalando los desalojos de las fincas justamente ocupadas por los campesinos y la represión que éstos padecen. Callan, y su silencio es un silencio cómplice.

Me pregunto cuánto dinero recibirán por sus cargos y si alguno de ellos se habrá planteado tan siquiera dedicar parte de ese dinero a las organizaciones de las que proceden y gracias a las cuales han alcanzado notoriedad. La compra de los líderes de los movimientos sociales por parte de los gobiernos es algo que se ha dado con frecuencia en América Latina, y el caso de Guatemala no es una excepción. ¿Acaso su presencia en el gobierno no tiene otro fin que institucionalizar el movimiento popular, que las organizaciones que les apoyan abandonen cualquier tipo de lucha reivindicativa?

Cuando personas que están suficientemente informadas y que tienen sobrada capacidad intelectual entran a formar parte de un gobierno neoliberal que va a aplicar medidas neoliberales, que no va a llevar adelante el cumplimiento de los Acuerdos de Paz, que no va a atacar ninguna de las causas estructurales que causan la desigualdad en Guatemala y que no tiene la mínima intención de combatir el racismo existente en esa sociedad; cuando esas personas que tienen un pasado y presumen de un pedigrí democrático entran conscientemente en ese gobierno del que van a ser parte solidaria y copartícipes, simplemente son deshonestas e indignas, porque sólo usan su prestigio en beneficio propio y no en el de la gente que luchó por las libertades. El Nobel de Rigoberta, ¿es de ella o es el Nobel de todos los que lucharon contra los militares genocidas y a quienes ahora está traicionando?

Tristemente, aquí sólo hablamos de la muda de la piel de las serpientes.

Ignacio Barroso - Associació d’Amistat amb el Poble de Guatemala - Exclusiva albedrio.org


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