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Los rostros de Rigoberta
Por Irma Beatriz Morales - Guatemala, 2 de febrero de 2005
Chiquimorales21@yahoo.com

"Son largos años de espera de este momento. Yo creo que las víctimas de genocidio padecemos un dolor muy grande, que es el del genocidio prolongado" (Rigoberta Menchú, notas de su libro Me llamo Rigoberta Menchú y así me nació la conciencia).

Su voz y su testimonio nunca han permanecido en silencio. Hoy, al conmemorar el vigésimo quinto aniversario de la quema de la Embajada de España, ocurrido el 31 de enero de 1980 en el cual murieron calcinados, treinta y nueve personas entre ellas, su padre, Vicente Menchú, diplomáticos y ex funcionarios, los expedientes archivados se han desempolvado. El juez Undécimo de Primera Instancia Penal, Saúl Álvarez, solicitó al Ministerio Público (MP), datos de la investigación que en su momento se realizó pero nunca llegó a fructificar. Esto, debido a una petición de la justicia española para que se tome declaración a los militares vinculados a la muerte de españoles durante este hecho. El fiscal especial Julio Díaz-Durán informó que estas pesquisas le fueron requeridas por Álvarez. La Audiencia Nacional Española (ANE) pidió a México, lugar donde reside Donaldo Álvarez Ruiz, ex ministro de Gobernación en ese entonces, su captura como uno de los responsables. La Audiencia busca enjuiciar al ex ministro guatemalteco tras la denuncia en su contra y otros militares, interpuesta por la Premio Nobel de la Paz en 1999 y que ha cobrado fuerza con la llegada de otro aniversario del trágico acontecimiento que cobró vidas humanas, catalogado por muchos (as) como un "plan que se entretejió finamente" con el objetivo de minimizar a la etnia maya, cuyo líder en ese entonces era el padre de Rigoberta.

Las reuniones sostenidas por Díaz-Durán y el juez Álvarez para determinar la forma en que se llevarán a cabo las audiencias solicitadas por España, han sido motivo de numerosas críticas que involucran necesariamente a Rigoberta, símbolo de esperanza para la cultura maya, las mujeres guatemaltecas y para todo el pueblo de Guatemala. Sus denuncias han hecho eco en la sociedad mundial. Dicho en sus propias palabras, la reapertura del proceso es un símbolo de esperanza, de que la justicia universal tenga repercusión en Guatemala: "(…) espero que Alvarez Ruiz sea capturado y puesto ante la justicia."

Al ser Menchú, hija de una numerosa familia campesina maya-quiché, su infancia y juventud estuvieron marcadas por el sufrimiento y la pobreza. La muerte de su padre en la Embajada española fue un hecho culminante para iniciar su lucha tenaz en difundir su mensaje y dar a conocer su testimonio que es "el de todos los indígenas en Guatemala", dice ella. Vivió su juventud durante los años de un gobierno dictatorial y represivo, bajo el mando de Romeo Lucas García (1978-1982), cuyo poder desplegó sus fuerzas contra todo aquel cuyas ideologías y acciones fueran contrarias al suyo. Escuadrones de la Muerte y brigadas especiales bajo el mando del jefe de la Policía de aquel entonces, Germán Chupina, fueron responsables de muchos secuestros, desapariciones y muertes de sindicalistas de la Central Nacional de Trabajadores y ejecuciones extrajudiciales de Alaide Foppa, Oliverio Castañeda, Alberto Fuentes Mohr y Manuel Colom Argueta. Históricamente, se le ha llegado a conocer como "La era del terror".

Por ello, la versión dada por el régimen luquista sobre la quema de la Embajada de España no es confiable. Varios de sus funcionarios tuvieron participación en los hechos. Como muchos de los crímenes en Guatemala, no existió voluntad política para abrir una investigación seria e imparcial que denunciara las atrocidades cometidas. Aún en el gobierno anterior, supuestamente "democrático" se dejó en el olvido el vil asesinato de Monseñor Gerardi, cuyo claro corte político fue conveniente a los intereses de muchos, para no seguir revolviendo las aguas.

Es por eso que la figura de Rigoberta, mujer activista, testimonio viviente de uno de los peores hechos sangrientos de nuestro país y quien además, padeció el secuestro, tortura y muerte de su madre y hermano, además de polémica, es controversial.

En un país sin identidad propia, conservador y en el que tradicionalmente, ha prevalecido el patriarcado, no resulta fácil reconocerla por su fortaleza de reivindicar una y otra vez que sí es cierto que en Guatemala se han cometido y siguen cometiendo actos repletos de violencia e impunidad, que sí es cierto que la fuerza del poder y los intereses creados es más fuerte que las ideologías, las etnias y las distintas religiones; que sí es cierto que el anuncio de la posible captura del ex ministro es una esperanza para revalidar la utopía de la justicia universal, aunque no sea por todos los crímenes, sino por la muerte de españoles, entre ellos cuatro sacerdotes y campesinos, funcionarios y diplomáticos guatemaltecos.

Parte de la lucha y testimonio de Rigoberta, fue recopilado por la Comisión para el Esclarecimiento Histórico en sus doce tomos Guatemala: Memoria del Silencio, así como en sus dos libros "Me llamo Rigoberta Menchú, y así me nació la conciencia" y "Rigoberta: La nieta de los mayas", el más reciente, son páginas donde se recogen las atrocidades perpetuadas en contra de su familia, donde fueron asesinados cinco miembros. Son además, el testimonio en contra de todo el pueblo maya durante la década de los ochenta por los gobiernos militares de Romeo Lucas García, Efraín Ríos Montt y Oscar Mejía Víctores.

El gobierno de Lucas fue depuesto el 23 de marzo de 1982; su casa fue allanada y allí se encontraron instrumentos de tortura, pero las investigaciones permanecieron inactivas. Siempre ha permanecido durante todos estos años la tenacidad de la Premio Nobel, quien ha trascendido a nivel mundial atrayendo así el interés -en pro y en contra- de muchos y muchas. Gracias a su activismo, su testimonio es una esperanza, porque algún día se haga justicia ya que la página se ha vuelto a abrir. La querella por genocidio que presentó en España empezó a fructificar con la demanda ante la justicia española que solicita la orden de captura internacional de Álvarez Ruiz. La petición ya llegó a la Procuraduría General de la Nación de México y está activándose. Gustavo Meoño, director de la Fundación Rigoberta Menchú, declaró en una entrevista que espera su pronto trámite. Según Meoño, desde hace seis años se trató de ubicar a Alvarez Ruiz en México. La orden girada por el juez de la Audiencia, Fernando Grande-Mariaska, sindica al ex funcionario de delito de tortura, siete de asesinato y otro de asesinato en grado de tentativa, que justifican la orden de aprehensión contra el sindicado y no contra el resto de los imputados, porque mientras los demás siguen en Guatemala, éste abandonó su país y se fue a residir a otro. Para efectos de extradición, también se pidió la cárcel preventiva sin goce de fianza.

Dado que, según declaraciones de Menchú, en una entrevista que le hiciera Almudena Agulló, ella no está dispuesta a perdonar. Su trabajo no puede terminar hasta lograr que los responsables sean castigados. "Para que yo les perdone tienen que pasar tres cosas: primera, que reconozcan los crímenes que cometieron, ya que el reconocimiento es algo fundamental en cualquier religión del mundo para intentar buscar el perdón; segunda, que se arrepientan, y tercera que ayuden a resarcir sus daños y que no vuelvan a cometer los crímenes. En el resarcimiento espero que me ayuden a encontrar los restos de mi padre que fue quemado en la Embajada de España. Yo quiero que me ayuden a encontrarlos y también los restos de mi madre y de mi hermano. Quiero darles una sepultura digna".

Rigoberta no está dispuesta a permitir que el caso se vuelva a engavetar. En esa misma entrevista declaró: "hoy por hoy estamos en la Audiencia Nacional y la respetamos; cumpliremos todos los requisitos para desafiar esta impunidad, pero si algún día y después de agotar todos los procedimientos permitidos por la ley española, no se hace justicia, pues entonces continuaremos nuestra lucha para que se cree un tribunal penal internacional que tenga como objetivo los delitos de lesa humanidad, ya cometidos, documentados y probados. No nos estamos jugando nuestra suerte en la Audiencia, estamos sentando los precedentes. La propia Audiencia se facultó para juzgarlos igual que en el caso de Pinochet o en el caso argentino".

Independientemente del hecho de su escasa preparación, y su condición etno-cultural molesta para muchos(as), debe ser reconocida su valentía, tenacidad y sobre todo por el rescate de una esperanza para Guatemala. Perseguida, amenazada, y en el exilio, Rigoberta Menchú es símbolo testimonial que ha trascendido las fronteras a nivel mundial. El dolor y la rabia, no la venganza, son fuerzas poderosas para lograr cambios en un país. A lo mejor algún día no muy lejano, leeremos en el periódico la noticia de que la justicia se ha alcanzado. La persistencia y el coraje de hablar con una voz -la de los muertos- puede ser que levante el sepulcro de la injusticia. Yo creo que, de igual manera que no nos corresponde juzgar la vida personal ni las tendencias sexuales de un García Lorca o un Pablo Picasso, porque vemos su obra no sus intimidades, de la misma forma debemos ver a Rigoberta. Su lucha de tantos años y sus logros en pro de la paz representa el futuro de los pueblos indígenas.

Fuente: www.lahora.com.gt


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