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¿Quién tiene la razón sobre Apocalypto: Mel Gibson o los descendientes Mayas?
Por Iyaxel Cojtí Ren - Guatemala, 20 de enero de 2007
iyaxel@yahoo.com

La reciente película de Mel Gibson titulada “Apocalypto” que se estrenará próximamente en Guatemala, ya ha generado múltiples críticas de académicos y público en general de varios países, por su contenido violento, por su trama inconsistente, y especialmente por la errónea imagen de “salvaje” que crea de los mayas. Esta película que se trasmitirá en la pantalla grande, divulga y divulgará una idea incompleta y distorsionada de la Civilización Maya, según lo han afirmado varios conocedores y descendientes de esta cultura.

Se afirma que es incompleta porque las escenas sobre temas como el sacrificio y la guerra que fueron parte de la vida de los mayas, no incluyen el trasfondo cultural-religioso ni el contexto sociopolítico que motivaron esos acontecimientos, y en su lugar solo se muestran actos irracionales exagerados que los acerca a la categoría evolucionista de salvajes. Por otro lado, habiendo tantos rasgos culturales que enaltecieron esta civilización como la escritura jeroglífica, las matemáticas, la astronomía, la astrología, la medicina, etc., solo se incluyeron aquellos temas que para el mundo del cine son atractivos para el público “formados en la violencia”: explícitamente la perdida de vidas y el derramamiento de sangre. Este es un fenómeno del cine que no se discutirá en este comentario, pero que es necesario señalar porque tiene repercusiones negativas como lo es la desensibilización con respecto a la vida humana.

La acusación sobre la distorsión de la civilización Maya que se hace en la película, es expuesta principalmente por los mayas actuales. Entre las principales críticas podemos mencionar la mezcla de rasgos culturales y acontecimientos pertenecientes a diferentes períodos de la historia de esta civilización; y en especial la inconciente elección y representación de temas sobre la vida de los mayas que resultan ser muy exagerados, y poco apegados a la información que han generado los arqueólogos y otros académicos. El resultado de esto es la distorsión y ridiculización de la cultura Maya prehispánica y moderna. Un ejemplo de esto es que al inicio de la película, los personajes principales se asemejan a niños traviesos que hacen de un problema ajeno (relativo al sexo) un motivo de burla, ignorando totalmente que en la actualidad (y seguramente en el pasado), el respeto y la discreción son conductas importantes dentro de las familias de la población maya. Este tipo de imágenes desencadenan una serie de estereotipos que mantienen y refuerzan el racismo hacia los mayas actuales, porque transmite una idea de lo maya –en cualquier momento de su historia- como fuera de los cánones de “lo civilizado” desde la óptica occidental.

Con respecto al comentario que emitió Estuardo Zapeta en el medio informativo Siglo XXI (12 de enero, pag. 21), en donde dice que esta película no es un “documental” sino simplemente “ficción”, y por ende no debe tomarse en serio, muchos consideran que debe ocurrir lo contrario. El cine siempre ha sido un importante medio de entretenimiento (y de difusión de una ideología determinada), y conforme ha avanzado la tecnología, las escenas parecen ser más reales, inclusive muchos temas de las películas son muy similares a circunstancias de nuestras vidas y a hechos históricos. Es por eso que el cine es hasta cierto punto educativo porque nos deja lecciones, muestra aspectos de nuestra vidas, y en el caso de Apocalypto nos muestra la versión de Mel Gibson sobre la civilización Maya, que para muchos en distintas partes del mundo, puede ser la única referencia que tengan sobre esta cultura. En una de las entrevistas que se le hizo a Mel Gibson, él dijo qué: “no estoy desvirtuando la tradición maya; incluso tuve que leer mucho para construirla”, esto quiere decir que esta afirmando que lo que muestra su película es verídico porque esta sustentada por estudios previos. Pero entonces ¿quién tiene la razón, los descendientes de los mayas que dicen que la película distorsiona su cultura, o el director quien asume que no lo hace?. Para responder esta pregunta es necesario remontarnos al período de la conquista y colonización, en donde los españoles realizaron informes sobre las culturas que habitaban los territorios usurpados por ellos, para tener informado al rey y para planificar futuras estrategias militares y políticas. También se incluyen las etnografías hechas por religiosos quienes bajo sus prejuicios y celos religiosos describían sobre las “barbaridades y virtudes de los indios”. Estos fueron los inicios de las disciplinas que ahora conocemos como Antropología y Arqueología, cuyos profesionales en su mayoría son personas ajenas a las culturas que estudian y que aún hoy en día muchos (no todos) conservan el pensamiento etnocentrista y excluyente de sus precursores del siglo XVI.

Según Galtung J. (1967: 295-300) en contextos colonialistas o capitalistas, los datos y otras fuentes (de información) son extraídos y producidos como conocimiento en otro lado, sin ningún beneficio equitativo o compartido con aquellos pertenecientes a las fuentes informativas, esto da como resultado un ‘colonialismo científico’. En el caso de Apocalypto, el director que es extranjero hace una representación de la civilización Maya (basado en sus investigaciones y en el de sus asesores –entre ellos algún arqueólogo), procurando acercarse más a lo “original” al implementar diálogos en idioma yucateco y escenarios reales. El producto de este trabajo es una película proyectada en el ámbito comercial, que trae beneficios económicos y de prestigio al director; mientras que los miembros de la cultura maya (prehispánica y presente) -quienes son la fuente del contenido de la película - , quedan aislados de su derecho de opinar sobre su propia historia en la realización de la película, y ofendidos por la mala imagen que se hace de sus antepasados. Esta misma situación también ocurre con los arqueólogos y antropólogos quienes según Murray (1992:13), se benefician directamente al obtener y publicar información derivada de otras culturas a través de su tenencia, reconocimiento y promoción, tal como Gibson el es beneficiado en Apocalypto. Debe aclararse que existen muchos académicos pertenecientes a las Ciencias Sociales que han hecho muchos aportes en el desarrollo de los mayas actuales, por lo que no se esta generalizando la anterior crítica.

En conclusión puede afirmarse que los pueblos indígenas siguen viviendo en un sistema colonialista con distintas dinámicas, que usurpa y explota las riquezas culturales para beneficio ajeno, como es el caso del INGUAT en Guatemala y el de Apocalypto para el Pueblo Maya. Con respecto a la pregunta sobre ¿quién tiene la razón?, es justo decir que los mayas actuales, quienes son los descendientes de los mayas prehispánicos y herederos de su cultura. Y por ende poseen la autoridad para criticar y rechazar cualquier representación negativa o perjudicial que se haga de ellos. Con esto no se esta rechazando todo el esfuerzo que han hecho arqueólogos y antropólogos y cineastas, sino que lo que se rechaza es la exclusión en la participación de los mayas en la reconstrucción de su propia historia, y a la enajenación de la información que se produce de sus antepasados y de ellos mismos.
Por último, el hecho de que el director haya usado el idioma yucateco en los diálogos de la película, es un esfuerzo que debe reconocerse porque muestra que el idioma sigue vivo, y motiva su promoción.

Bibliografía
Galtun, J. 1967. ‘After Camelot’, en Horowitz (ed), The rise and fall of project Camelot: Studies in the relationship between the social science and practical politics. Cambridge: MIT Press.

Murray, T. 1992. ‘Aboriginal (Pre) History and Australian Archaeology: The Discourse of Australian Prehistoric Archaeology’, en B. Atwood y J. Arnold (eds), Power, knowlech, and Aborigens. Bundoora. Victoria: La Trobe University Press and National Centre of Australia.

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