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Una propuesta con chanfle
Por Iduvina Hernández - Guatemala, 10 de julio de 2005

No es más que la imposición de la agenda de seguridad de EEUU.

En lo que se entiende como Reforma del Sector Seguridad (RSS), la reconversión militar deviene en un aspecto esencial. De manera que, cuando se analiza y evalúa el estado de situación en Guatemala, es dable afirmar que las condiciones requeridas para que el proceso funcione, no se han desarrollado. Así, hemos transitado desde diciembre de 1996, cuando se suscriben los acuerdos de paz que le dan vida a la agenda de la RSS, por diversos períodos que ahora centran el debate en torno a la generación de una llamada Guardia Nacional o una fuerza de tarea.

Ambas ideas surgen en medio del estallido de escándalos de corrupción en las fuerzas armadas y el incendio de un polvorín dentro del cuartel principal del Ejército guatemalteco.

Pero veamos, una Guardia Nacional como la propuesta, estaría haciendo del Ejército un ente policial, fusionándolo con la Policía Nacional Civil (PNC). En el discurso de los promotores de la idea, esto resuelve los aspectos referidos a la conducción civil de las fuerzas armadas y amplía numéricamente la disponibilidad de recurso humano para la seguridad local. Sin embargo, la mosca en la leche aparece claramente. Llámese Guardia Nacional o como sea, el cambio no es más que la imposición de la agenda de seguridad de EEUU y su proyecto de coordinación con las fuerzas armadas regionales. De allí que ni un solo paso en materia de reorganización orgánica del Ejército será al margen de este objetivo. La idea, no obstante, choca con los intereses económicos oligárquicos locales, que podrían apostar a la desaparición de la estructura militar en tanto tal, con el fin de desarrollar fuerzas de tarea controlables directamente por alguno de sus personajes operativos (de la oligarquía criolla).

En teoría podríamos apreciar dos poderes aparentemente enfrentados en la idea de qué hacer con un ente que ha comido decenas de millones del presupuesto nacional, ha sonrojado de vergüenza por corrupción a todos sus componentes y no ha rendido cuentas por sus crímenes durante el conflicto armado.

Esta diferencia, sin embargo, no será insalvable y como ya se apuntó, llámese Guardia Nacional o Fuerza de Tarea, de lo que se trata es de contar con un aparato militarizado, actuando y operando regionalmente en función de las necesidades de la agenda de seguridad hemisférica impuesta por EEUU, que parece ver en el estamento armado al único actor confiable para proteger sus intereses en la región. Lo único que queda claro es que la Reforma del Sector Seguridad sigue como tarea pendiente, ahora en un contexto con mucha mayor dificultad de impulsarlo.

Fuente: www.prensalibre.com


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