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Huyendo de “la migra”
Por Iduvina Hernández - Guatemala, 10 de enero de 2007

Cometieron el delito de no tener "papeles".

La prensa ha dado cuenta de la llegada de mujeres y hombres que fueron cazados en las redadas que montó el Departamento de Inmigración, “la migra”, como le dicen, en Estados Unidos. Después de ser aprehendidas en sus centros de trabajo, las personas fueron engrilletadas de pies y manos, mientras que a la mayoría se le obligó a vestir el uniforme naranja, ese que aquí no quiso usar el ex vicepresidente Juan Francisco Reyes. Hombres y mujeres de Guatemala que cometieron el delito de no tener “papeles” para trabajar y buscar afuera, porque no es posible aquí adentro, un mejor destino para sus hijas e hijos, fueron humillados como criminales cuando se ganaban el pan honradamente.
En lo personal me dolió ver las imágenes de la gente descendiendo de los aviones, cabizbaja y vistiendo con míseras playeras o blusas delgadas pues esa ropa no les protege de las bajas temperaturas en el inicio del frío invierno estadounidense. A las angustias de perder su trabajo, su casa y sus familias, sumaron la tortura de carecer de abrigo. Me crucificaron el alma los testimonios de mujeres y hombres que se angustiaban por el destino de sus hijos pues la cacería de George W. Bush contra los migrantes, separó de tajo a miles de familias que han quedado destrozadas.

Una segunda cruz para quienes han tenido una separación inicial al producirse la migración hacia el norte. Migración y partida que también marca, como me marcó a mí la partida de mis padres cuando iniciaba la pubertad. Las historias de ellos sobre sus angustias para no ser “cazados por la migra”, todavía llenan las sobremesas cuando estamos juntos. Ellos, al igual que los ahora deportados, buscaron fuera de Guatemala una opción que les permitiera ofrecer un futuro a sus hijos. Ellos, mis padres, se fueron al norte a trabajar, a fajarse en los rigores del clima y del sistema para garantizar que el pan, la ropa y los cuadernos no nos faltaran. De allí que el tema migratorio siempre me toque el alma, porque soy hija de inmigrantes mojados, quienes con su sacrificio me dieron las herramientas y los insumos para tener futuro.

Por eso confío en que las autoridades guatemaltecas se esforzarán por proteger a los connacionales que además de contribuir con más del 20 por ciento de la riqueza nacional con sus envíos resuelven por sus medios las carencias del sistema en Guatemala que los expulsa y los obliga a buscar un futuro viviendo a salto de mata huyendo de “la migra”.

Fuente: www.elperiodico.com.gt


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