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¿Quién es el delincuente?
Por Iduvina Hernández - Guatemala, 20 de marzo de 2007

Podrían saber quién realmente es el delincuente.

Un reportaje publicado por elPeriódico hace dos semanas informó acerca del contrato y las tareas de los hermanos Henry Danilo y José Luis Benítez en el Ministerio de Gobernación (MG). Ambos trabajaban gratis, según afirmó el director de la Policía Nacional Civil (PNC) Erwin Sperisen.

El rotativo destacó que según el MG, los hermanitos hacían “inteligencia, contrainteligencia, análisis de situación e interpretaciones antropológicas para la PNC” y que estuvieron en operativos desde agosto 2006.

Dicen los señores Benítez que un atentado, del que curiosamente salieron ilesos gracias a su precaución de usar chalecos antibalas, se originó en las cabezas de los responsables de la publicación que dio cuenta de las irregularidades en que habían incurrido. Por ello, con total desfachatez, acusaron al presidente del diario, Jose Rubén Zamora, y a la jefa de redacción, Ana Carolina Alpírez, de ser autores intelectuales del ataque.

Tal parece que estos hermanitos necesitan estudiar lo que debieron conocer antes de ser contratados (aunque fuera de gratis), como agentes del Estado en agencias de seguridad. Deben repasar el Código Penal para entender que la autoría intelectual de un delito se atribuye a las personas que lo diseñan y lo promueven facilitando los medios para ejecutarlo. En el delito en mención, se refiere a quienes dirigen a una fuerza o persona que sin tener motivo personal atenta contra la vida de otra que afecta los intereses institucionales. Por ejemplo, los jefes de Noé Beteta, convicto por el asesinato de Myrna Mack.

Igual les hubiera servido repasar otros códigos que norman nuestra endeble democracia para entender que firmar un contrato que dice una cosa distinta de la que se hace, portar armas de grueso calibre sin ser agente del Estado autorizado para ello, participar en operaciones en donde personas mueren a manos de agentes del Estado, ya no digamos tener responsabilidad directa en ello y contravenir las normas procesales ante la detención de personas, son delitos que la ley castiga con cárcel.

Los hermanitos también tendrían que haber leído, aunque sea de pasada, la Constitución Política de la República, para asimilar el texto y el contexto del Artículo 35 de la misma y la Ley Constitucional de Emisión del Pensamiento, que garantizan plenamente el ejercicio de la labor periodística. Así, podrían saber quién realmente es el delincuente y buscarse desde ya un buen abogado defensor.

Fuente: www.elperiodico.com.gt


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