Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 4 - 2007

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

Armas y la campaña
Por Iduvina Hernández - Guatemala, 21 de agosto de 2007

Esta sociedad tiene un arma por cada ocho.

En Guatemala circulan entre 800 mil a millón y medio de armas de fuego ilegales. Estas cifras incluidas en un reportaje del matutino Prensa Libre, permiten entender, entre otras razones, los cimientos de la oleada de violencia y criminalidad que respiramos cotidianamente.

Cuentas conservadoras, comparadas con cifras basadas en las estimaciones de población del Instituto Nacional de Estadística (INE) para este año, harían suponer que, en el mejor de los casos, esta sociedad tiene un arma por cada ocho personas de entre 20 y 64 años. Si el estimado de un millón y medio es el que se aplica, la cifra se vuelve tenebrosa, porque nos habla de un arma ilegal por cada 4 personas de los mismos rangos de edad.

En nuestro país ya no hay medio de información social que pueda evadirse a la transmisión de datos relativos a homicidios, asesinatos, robos, asaltos o secuestros, en los que las armas de fuego son tan protagonistas como sus portadores.

Como tema obligado de conversación, la violencia y su entorno, la inseguridad, se han convertido de igual forma en la estrella publicitaria de las marcas políticas que compiten por la Presidencia. En su mayoría, salvo honrosas excepciones, las ofertas políticas en materia de seguridad hablan de endurecer la acción del Estado contra los delincuentes (los que roban o asaltan), para ganar las simpatías electorales y alimentar el imaginario social de la violencia armada.

Esa es su respuesta simple a la compleja demanda social por una mejora sensible en la prestación de un servicio esencial del Estado, como es la seguridad. Poco o nada dicen de la acción o de su plan para enfrentar a la otra delincuencia, la que se estructura como empresa criminal y conforma redes de crimen organizado, que tiene como fuente de nutrición el tráfico ilegal de armas en nuestro país.

Delincuencia que, de paso, se pinta como gran inversora en las millonarias campañas electorales desplegadas por los partidos “punteros” en las encuestas de intención de voto. En ese contexto, de algo que carecen las manos de los candidatos y los partidos en los dos primeros lugares de preferencia encuestada es de pulcritud por el origen de los fondos que manejan.

Esta situación complicará cualquier política pública encaminada a reducir la delincuencia, porque su nutriente básico, el tráfico y circulación de armas ilegales, más que en la agenda de los candidatos, parece estar a buen resguardo en sus bolsillos.

Fuente: www.elperiodico.com.gt


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.