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¿Necesitamos Etanol?
Por Ingrid Rivera - Guatemala, 21 de abril de 2007

Grandes cantidades de bosques han de ser depredados cada año en el planeta para realizar cultivos que no necesariamente traerán desarrollo para la sociedad. En El Petén, al igual que la selva amazona, se pierden miles de hectáreas por motivo de la extracción de madera y el avance de la frontera agrícola, lo que indica que en un tiempo cercano, se convertirán en desierto esas riquezas naturales. En el año 1998, el departamento de Petén, fue el más afectado por los incendios forestales, con 678,795 hectáreas destruidas. A ello se agrega la contaminación que el humo de los incendios cubre gran parte del norte del país, empezando por las Verapaces, Petén e Izabal; así como Chiquimula, Zacapa, Quiché, Jalapa y otros departamentos del occidente del país.

Un problema que viene aparejado, es que la mayor parte de las tierras que han sido deforestadas, no son aptas para la agricultura o la ganadería, por lo que en el largo plazo tienden a la degradación, al quedar sin el manto vegetal que los cubría. La capacidad máxima del suelo no puede soportar los cultivos anuales, sin que se produzca una degradación rápida e irreversible. La consecuencia más seria y a más corto plazo de la deforestación es la pérdida de la biodiversidad. Pues se extinguen especies de la flora y la fauna, que difícilmente se pueden volver a regenerar, muchas de las cuales nunca fueron identificadas científicamente. Además, desaparecen las cuencas hidrográficas, que abastecen de agua a las comunidades, y las someten a problemas de salud, generando enfermedades que antes no existían. De esta manera, se está contribuyendo decisivamente al calentamiento global, y a la eliminación de la vida en el planeta, tal como se conoce.

La causa principal del calentamiento global, son las excesivas descargas de los gases de invernadero en los países industrializados, ocasionadas en su mayor parte por la quema de combustibles fósiles. Anualmente se descarga en la atmósfera, aproximadamente 6 mil millones de toneladas de carbono, principalmente en la forma de dióxido de carbono. Otros 2 mil millones de toneladas, o alrededor de del 25% del total de las emisiones de dióxido de carbono, consecuencia de la deforestación y de los incendios forestales. La deforestación perturba los modelos normales de temperatura, creando un clima más caliente y seco. Aún no existen verdaderas políticas ni estrategias igualmente globales para hacer frente a este fenómeno, y la industria del automovilismo y la extracción del petróleo, se suman, acrecentando el problema.

Para muchas comunidades naturales, significa la desaparición de su modo de vida, sin la posibilidad de poderse trasladar a otros lugares, porque se da el problema de la inexistente distribución de la tierra. Los cultivos de extensión, que necesitan grandes cantidades de tierra, y la minería, tienen el inconveniente de llegar a desplazar a esas comunidades, trayendo como consecuencia, el desalojo y violentas confrontaciones sociales.

Lo grave sucede, cuando empresas trasnacionales, depredan los recursos naturales, en la extracción de minerales o la siembra de plantas que servirán de materias primas en la elaboración de productos de los que no se beneficiarán los pueblos, y que por concepto de regalías, dejan al Estado, migajas y depredación.

Dentro de las políticas energéticas de los Estados Unidos, se promueve el uso del Etanol como sustituto del petróleo en el continente americano y se planifica la siembra de caña de azúcar o maíz, de manera extensiva para producirlo, así como la construcción de plantas de procesamiento. Si esta actividad se llevara a cabo de manera controlada y racional, sería útil, pero como actualmente se plantea, se acarrean riesgos ecológicos si estas plantaciones se producen de manera desproporcionada, a costa de nuestras riquezas naturales, el hábitat de especies y de la vida humana.

Desde luego que es necesario encontrar un sustituto al uso de las gasolinas, por el tiempo limitado en que desaparecerán las reservas de petróleo en el mundo y no se está en contra del avance de la tecnología, siempre y cuando sirva para el desarrollo y el bienestar de la humanidad, y que sustituya por algo mejor lo ya existente. Pero, se debe recordar que desde hace más de 50 años, se inventaron motores que usan combustibles alternativos o electricidad. El problema es que esos inventos, se enfrentan a la industria del automovilismo actual y el motor de explosión en general, y significa hacer perder las ganancias que las empresas obtienen al seguir produciendo un motor, que desde esa misma cantidad de años se dijo que ya era obsoleto, por los problemas ecológicos que traen aparejados.

Tampoco es conveniente someter a la depredación, los bosques, la baja en la producción de alimentos, la afectación a la salud y la desaparición de los mantos acuíferos, en beneficio de unos cuantos dueños de las industrias productoras de motores y de automóviles. Las ciudades han sido sometidas a una saturación en el uso del automóvil, al no existir formas de transporte colectivo, eficiente y barato. Esto trae como consecuencia, mayor uso de combustibles, pérdida de tiempo en el traslado a sus labores cotidianas, así como elevación de los niveles de estrés y la salud de la población. La lucha por la sobre vivencia humana, tendrá que pasar por la salvación del medio en que se vive.

Fuente: www.i-dem.org - Nueva Época números 1183 - 190407


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