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El Rey desnudo
Por Ileana Valenzuela - Guatemala, 14 de marzo de 2007

...el bienestar y felicidad de los hombres depende no de las leyes del mercado sino de su capacidad de construir un sistema solidario y convivial...

En las diferentes épocas históricas la humanidad ha vestido a la realidad con sistemas simbólicos, invisibles, como el vestido del rey en la fábula de Anderson. Las diferentes sociedades, basadas en la explotación del hombre por el hombre, han necesitado de una justificación lógica para explicar y mantener su existencia sin tener que recurrir permanentemente a la violencia física. En esta forma, la realidad desnuda, disfrazada en la mente de los seres humanos con vestidos ideológicos, ha adquirido cualidades que los hombres le han dado.

La sociedad capitalista se distingue de otras sociedades por haber creado un sistema simbólico basado en la existencia de relaciones de explotación económica constituidas en leyes inconturnables. Ya no es dios el que viste a los reyes con sus mantos reales y los inviste con poderes de vida y muerte sobre los demás, es el mercado y sus leyes de la oferta y la demanda los que deciden la vida y muerte de millones de personas.

Las ropas del rey, los grandes mantos púrpura, el cetro y la corona han sido substituidos en nuestras mentes por dinero, competitividad, rentabilidad, acumulación de capitales, moneda fuerte, transacciones billonarias,

poder financiero. Todas fuera del alcance del común de mortales que consumen alimentos chatarra, son explotados, toman agua sucia, se enferman, mueren, empobrecen, respiran la contaminación, tienen hambre, destruyen su medio ambiente y son cada día menos sanos y felices. Si nos diéramos cuenta que el rey esta desnudo y que el bienestar y felicidad de los hombres depende no de las leyes del mercado sino de su capacidad de construir un sistema solidario y convivial, en el que todos tienen acceso a los recursos, al poder de decisión y a los medios de vivir una vida digna, entonces como en el cuento, el rey-mercado perdería su poder y podríamos reírnos de él a carcajadas.

La explotación del hombre por el hombre, la monopolización/concentración en pocas manos de los recursos y riquezas y el egoísmo quedarían expuestos sin disfraces ante nosotros, quienes tendríamos forzosamente que combatirlos y transformarlos en relaciones de reciprocidad, equidad, generosidad y justicia. El poder de las transnacionales y de los gobiernos y elites que lo sostienen no podría defenderse más que con la fuerza física.

Esto lo llevaría a tener que elegir entre destruir el planeta para conservar sus vestidos ilusorios o condescender, renunciar a su poder, a sus privilegios y a sus proyectos de dominación para que los recursos puedan ser utilizados para el bienestar y la realización existencial de todos los seres humanos.

Esperemos que cada día, la terrible situación en la que se encuentran la economía y la naturaleza haga tomar conciencia de que el mercado-rey está desnudo y las personas puedan comenzar a imaginar y construir una nueva sociedad, presionando para que los lacayos en el poder (nacionales e internacionales) supediten el mercado a las necesidades humanas y dejen de rendirle pleitesía.

Fuente: El Informador Rural - Boletín Semanal de la Plataforma Agraria - Año 5. No. 8 Semana del 27 de febrero al 5 de marzo de 2007


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