Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 1 - 2004

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

Ritual electoral
Por Irmaalicia Velásquez Nimatuj - Guatemala, 13 de febrero de 2005

Los sectores de escasos recursos –urbanos o rurales– y la contradictoria clase media, a lo largo de América Latina, enfrentan una frustración. El desencanto radica en la orientación política de los últimos gobiernos, electos por mayorías, ante las expectativas que generaron en las campañas, pero que al asumir el poder han demostrado lo conservadores e ineficientes que son. Además, lo controlado que están por la elite transnacional, que es la que realmente determina la política nacional. Ecuador, Guatemala, Perú y hasta Brasil son algunos casos.

La historia política señala, cómo de las cerradas elites nacionales, con intereses internacionales, emergían los presidentes. Hoy las elites o las burguesías nacionales están perdiendo influencia. Por ejemplo, los Castillo en Guatemala son parte de la burguesía, industrial, comercial y financiera, pero en Wall Street son insignificantes. Por eso, a este movimiento mundial no le quita el sueño quién llegue a la presidencia, ni seguir apoyando a los miembros de las elites, que buscan perpetuarse en el poder, lo que en el fondo le preocupa al capital transnacional, es apoyar a líderes que, sin importar su origen o trayectoria, respalden y faciliten la expansión de sus intereses económicos y culturales. Así encontramos, que nunca antes en la historia de Brasil, un presidente había sido tan elogiado por el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial, como lo es hoy, Lula Da Silva.

Este orden mundial nos está diciendo que la dirección de un país no puede ser cambiado sólo a través del ritual electoral. Este proceso resulta siendo una trampa, por un lado, traiciona a los votantes que confiaron en un proyecto diferente sin imaginar que terminarían reforzando a los sectores conservadores. Y por el otro lado, busca asegurar los intereses transnacionales. Un hecho concreto, si en la última campaña electoral Óscar Berger y Eduardo Stein hubieran planteado que defenderían los intereses de empresas transnacionales, para que extrajeran los recursos naturales en los departamentos de San Marcos, Totonicapán, Izabal y Sololá; que no respetarían el derecho que asiste a los pueblos indígenas a ser consultados en asuntos que les competen; que usarían al Ejército y a la Policía Nacional Civil para reprimirlos, asesinarlos y al sistema de justicia para acusarlos y condenarlos, seguro que pocos hubieran votado por este binomio.

El reto que nos lanza la historia es, nada menos que, construir una sociedad organizada, en donde cada persona sea respetada y convidada, sin importar su condición racial, social o de género. Una lección inevitable de aprender, para quienes nos dirigen: un gobierno para ser legítimo debe trabajar por los derechos efectivos de sus pueblos y definir propuestas que busquen la igualdad de vida para todos. De no ser así, y ante la exclusión sistemática, no se interprete como una oposición radical, la débil y diluida lealtad nacional que los pueblos indígenas organizados externan al actual sistema político.

Tomado de www.elperiodico.com.gt


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.