Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 2 - 2005

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

Sistemas de poder y privilegio
Por Irmaalicia Velásquez Nimatuj - Guatemala, 12 de junio de 2005

Los debates a los que el actual proyecto multicultural ha llevado a algunos sectores son intensos y álgidos. Y van desde las aulas universitarias hasta los barrios de inmigrantes en Europa y Estados Unidos.

Los debates a los que el actual proyecto multicultural ha llevado a algunos sectores son intensos y álgidos. Y van desde las aulas universitarias hasta los barrios de inmigrantes en Europa y Estados Unidos. Pero más que referirme a la discusión global me centraré en una interrogante nacional: ¿puede éste multiculturalismo ser la panacea para el país?

El multiculturalismo liberal plantea el entendimiento de la diversidad cultural de la nación, reconoce la pluralidad de las perspectivas y de las experiencias de vida de los diversos grupos sociales que la conforman. Demanda una sumatoria de las diferentes culturas y permite que algunos representantes de los colectivos relegados tengan algunos espacios de participación pública, prediciendo que este proceso provocará igualdad racial. Para el caso de Guatemala este proyecto tiene límites y para tratar de demostrarlo utilizaré el discurso de dos columnistas de prensa.

Pablo Rodas Martini (elPeriódico 10-05-2005) definió un logo que el Inguat escogió para representar al país como “desastroso” y lo explicó como “Un par de círculos, con colores poco vistosos, con un espacio en blanco entre los círculos, y que supuestamente representa el centro de la tierra o algo así. Lo más afortunado sería llamarlo huevo estrellado y quemado.” El 13 de mayo Pedro Bal Cumes aclaró que el logo es “un glifo maya estilizado. El huevo estrellado y quemado expresa la multiculturalidad y la diversidad”.

No defiendo la política del Inguat, de hecho el uso y abuso que hace del mundo indígena es problemático, pero no es el tema de este artículo. Lo que busco señalar es que el discurso de Rodas es un ejemplo de cómo la política multicultural del Gobierno es incapaz de impactar en profesionales de la talla de este consultor internacional, en aspectos tan banales como un logo, no digamos en temas relacionados con la distribución del poder político y económico que demandan los pueblos indígenas.

Otro caso es el artículo de Rigoberto Juárez-Paz (elPeriódico17- 05-2005), quien no sólo confunde los conceptos de racismo, discriminación y raza, sino además se pone en el lugar de las mujeres indígenas y les plantea: “Si yo fuera indígena y me diera cuenta de que mi forma de vestir es un obstáculo para mi superación personal, inmediatamente escondería o regalaría el traje que estoy acostumbrado a llevar y me vestiría a la española. Yo haría eso en vez de solicitar que el Gobierno apruebe leyes que castiguen la discriminación por causa de mi traje.” Ambos intelectuales concluyen en que la solución para crear un símbolo nacional y combatir la discriminación racial es imitar al occidente.

La opresión racial no se soluciona asignando algunos cargos a los indígenas, porque esa política es incapaz de transformar el imaginario ideológico prevaleciente y no logra cambios estructurales. Cuestionar el multiculturalismo actual es urgente, porque este no trasciende la diversidad cultural y no impulsa, a todo nivel, un análisis crítico ni trabaja por el desmantelamiento de los sistemas que otorgan poder y privilegio.

Fuente: www.elperiodico.com.gt


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.