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Héroes e intelectuales mediáticos
Por Irmalicia Velásquez Nimatuj - Guatemala, 20 de noviembre de 2005

Luego de una tragedia, varias situaciones merecen reflexión porque muchas no son captadas por los medios de comunicación, que tienen su centro en la capital.

Luego de una tragedia, varias situaciones merecen reflexión porque muchas no son captadas por los medios de comunicación, que tienen su centro en la capital. Aquí me referiré a dos de ellas: a los verdaderos héroes de Stan y a los intelectuales mediáticos urbanos que toman la palabra ante la catástrofe.

Realizar un recorrido “hemerográfico” por los medios impresos a partir de Stan expone la insistencia en retratar a los indígenas como las “víctimas” de la tormenta. Poco se analiza que este fenómeno también remarcó la fuerza y la entereza de los pueblos indígenas en momentos de crisis. Menos que son ellos los que han estado resistiendo y desafiando la pobreza extrema en que el sistema los ha arrinconado, aunque no implica que no reten la miseria por diversas formas.

En el país una mujer o un hombre indígena pueden ser víctimas de una violación a sus derechos humanos, pero esto no implica que su identidad la defina o la determine la victimización. Esta es una trampa en la que han caído desde organizaciones hasta la academia y se reproduce en los medios de comunicación. Por esta tendencia casi automática de victimizar a nivel nacional a los indígenas y mundialmente a los subalternos, en esta tragedia no se les presenta como los “héroes”, aunque en el fondo lo son, pero subliminalmente se insiste en que los “héroes” llegan de afuera a salvarlos.

Además, es interesante reparar cómo en un número de columnas de opinión reluce un desconocimiento de la ruralidad guatemalteca. Algunos, con naturalidad escriben que desconocen la magnitud de la pobreza en que estas poblaciones viven; otros ni siquiera habían escuchado el nombre de Panabaj o Tzanchaj. Esas opiniones son honestas, pero deben llevarnos a reflexionar que si los columnistas –como creadores de opinión y tejedores de la memoria social del país– reconocen su ignorancia frente a cómo oprimen las complejas estructuras económicas a las colectividades indígenas, ¿qué puede pedírsele al común de la población urbana cuyo referente son estos análisis? Además, nos conduce a otra interrogante: ¿qué tipo de intelectuales mediáticos produce la urbanidad? Y ¿son estos los profesionales que el Estado requiere para refundarlo?

A varias semanas de Stan, en las comunidades se continúa resistiendo, se prosigue la vida sobre el ejemplo de quienes se fueron, la lluvia ha cesado, pero el viento de la época nos trae a todos las sabias palabras del Jefe Seattle, que en 1854 dijo: “Deben enseñarle a sus hijos que el suelo que pisan son las cenizas de nuestros abuelos. Inculquen a sus hijos que la tierra esta enriquecida con la vida de nuestros semejantes a fin de que sepan respetarla. Enseñen que la tierra es nuestra madre. Todo lo que ocurra a la tierra les ocurrirá a los hijos de la tierra…Contaminen sus lechos, y una noche perecerán ahogados en sus propios residuos.”

Fuente: www.elperiodico.com.gt


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