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Xel-Jú y el EGP
Por Irmalicia Velásquez Nimatuj - Guatemala, 12 de marzo de 2007

Fueron pocas reuniones, clandestinas y concretas.

El carácter urbano le permitió a la ciudad de Quetzaltenango jugar un rol complejo durante el enfrentamiento armado. Por un lado, enfrentó una represión selectiva y, por el otro, se convirtió en un espacio con condiciones que permitió a algunos comandantes guerrilleros mantener reuniones con relativa seguridad. Además, familiares de líderes alzados de Quiché y de otros departamentos fueron resguardos por familias indígenas de clase media, quienes a pesar del riesgo facilitaron atención médica y espacios de recuperación a combatientes. El apoyo de estas familias a desplazados y combatientes, en su mayoría del Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP), se realizó en secreto.

Entre las familias que dieron resguardo, los desplazados y los combatientes se construyeron lazos que facilitaron que cuadros altos e intermedios del EGP se reunieran con líderes del Comité Xel-Jú. Fueron pocas reuniones, clandestinas y concretas, en las que los miembros del EGP abordaron dos aspectos, el primero: conocer el aporte del Comité a la lucha revolucionaria. Y el segundo: plantear a Xel-Jú que se uniera al alzamiento que buscaba derrocar al gobierno del general Lucas García e instaurar el gobierno Revolucionario Patriótico Popular y Democrático, para lo cual les facilitarían armas para que los apoyaran en Quetzaltenango al momento de tomar Quiché y Sololá, luego Huehuetenango y San Marcos. Quetzaltenango era clave, y de ocuparse se declaraba el altiplano territorio libre y facilitaría la toma del centro del país.

La dirigencia de Xel-Jú planteó al EGP que no apoyaba como institución el levantamiento armado, pero que dejaban en libertad a los miembros. Y así fue, pocos optaron por las armas y se unieron a la guerrilla. Mientras la mayoría se mantuvo al margen, dedicados a sus comercios, profesiones y a sus pequeñas y medianas empresas.

A raíz de la detención de Emeterio Toj Medrano –líder Quiché, fundador del CUC en 1978 y luego miembro del EGP– por el Ejército en el centro de Quetzaltenango en 1981, se conoció de la relación entre algunas familias k’iche’ y el EGP. Toj Medrano fue trasladado al Primer Cuerpo de la Policía, luego a la zona militar 17-15 de esa ciudad, en donde fue torturado e interrogado y durante más de cuatro meses llevado a diferentes instalaciones militares del país en donde fue forzado a denunciar las acciones que el EGP realizaba en esa región.

Fuente: www.elperiodico.com.gt


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