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Quetzaltenango y la ORPA
Por Irmalicia Velásquez Nimatuj - Guatemala, 20 de marzo de 2007

Mientras los combatientes en un 90 por ciento fueron hombres y mujeres indígenas de diferentes regiones.

La Organización Revolucionaria del Pueblo en Armas (ORPA) fue pública en septiembre de 1979. El territorio en el que operó incluyó del sur de Huehuetenango, San Marcos, Quetzaltenango, Totonicapán, parte de Retalhuleu, Sololá, pasando por Chimaltenango, Suchitepéquez hasta Escuintla y Santa Rosa.

En sus inicios la organización tuvo seis frentes rurales con territorios asignados. Al 2 y 3 les correspondió trabajar áreas de Quetzaltenango. Sin embargo, todos los frentes usaron un mismo corredor que implicó asentarse, atravesar o usar estratégicamente a Quetzaltenango sin ser detectados. Al final de 1982 sustituyeron los frentes numéricos y crearon el Luis Ixmatá y el Javier Tambriz que se mantuvieron hasta el final de la guerra.

La dirigencia se caracterizó por estar en manos de hombres, aunque hubo algunas mujeres, la mayoría fueron ladinos, urbanos, clase media y universitarios, empezando por el comandante en jefe, Gaspar Ilom. Mientras los combatientes en un 90 por ciento fueron hombres y mujeres indígenas de diferentes regiones. Prevalecieron cuadros kaqchikel de áreas masacradas, mam y tzutuhil campesinos o colonos y k’iche’ rurales y en menor medida urbanos.

En Quetzaltenango algunos catedráticos, artesanos, estudiantes, dirigentes, profesionales y comerciantes se unieron al ORPA como estrategia de esa organización de incorporar al pueblo a la guerra. Fue un grupo guerrillero –que a pesar de los límites de su análisis racial y de promover un indigenismo en sus frentes de guerra– reconoció discursivamente desde su nacimiento la exclusión étnica, por eso plantearon que el pueblo indígena debía ser parte del motor de la lucha. Lo lograron o no, aún debe analizarse, pero lo argumentaron en Racismo I y II, documentos que escribió Ilom.

Ante falta de testimonios escritos por los sobrevivientes prevalece la tesis de que los indígenas, durante el conflicto quedaron entre dos fuegos, el del Ejército y el de la guerrilla, descartando toda autoría. Y cuando se reconoce su participación se asume que fueron pobres y rurales borrando el aporte de indígenas privilegiados quienes conscientes se incorporaron para tomar el Estado. Como Gabriel, quien se unió al Frente Javier Tambriz y luego al Frente Unitario, hasta el día de su caída. Su ejemplo de lucha, compromiso y dignidad ha marcado la mente y el corazón de mi hijita.

Fuente: www.elperiodico.com.gt - 190397


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