Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 4 - 2007

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

Enajenaciones liberales
Por Irmalicia Velásquez Nimatuj - Guatemala, 16 de mayo de 2007

La asimilación como el camino al que debían aspirar.

El liberalismo presume teóricamente de principios universales que aplican y pertenecen a todos, pero la Historia ha mostrado que la hipocresía liberal oculta las enajenaciones a las que somete a los pueblos originarios. Sin caer en binomios, reconozco que en espacios particulares pueden ser útiles para explicar, por qué un grupo de indígenas profesionales optan por la alternativa de la servidumbre o la autonomía.

En esta serie de artículos el sujeto al que indago es la clase media indígena de la ciudad de Quetzaltenango, que de 1970 a 1990 debido al histórico y virulento racismo en que vivían, combinado con sus válidos logros comerciales y su incursión en campos profesionales, varios optaron por el proceso de ladinización. Familias completas influidas por los principios liberales plantearon la asimilación, como un proceso positivo y como el camino al que los indígenas debían aspirar.

Las respuestas tenían y tienen relación con la experiencia de enfrentar el racismo que varía con la clase social. Por ejemplo, los indígenas rurales no captan la crueldad y pueden subestimar el grado de racismo que viven los indígenas de clase media. Sectores rurales pueden argumentar que el estatus de clase es un escudo efectivo en contra de esta opresión, pero la experiencia muestra que es más complejo. De igual forma, los indígenas de clase media están inconscientes de la severidad con la que los indígenas pobres, especialmente los rurales y las mujeres, son sujetos del racismo.

En esas dos décadas sobresale en esta clase media indígena la vergüenza, no como un sentimiento revolucionario, sino como un trauma ideológico profundamente internalizado que llevó a varios a participar en partidos políticos como el Movimiento de Liberación Nacional (MLN), a buscar alianzas con sus opresores, ha fomentar las divisiones internas, a convertirse en falsos intermediarios ante el poder nacional, pero la trágica expresión de las enajenaciones se evidenció en quienes empezaron a despreciarse a sí mismos, a despreciar a sus abuelos, a odiar sus raíces y terminaron cambiando sus apellidos indígenas por apellidos castellanos.

Hoy el trauma continúa y se expresa de varias formas, un ejemplo son las páginas de edictos del diario La Hora, en donde los actuales enajenados buscan enterrar sus apellidos sin darse cuenta que enredados en sus propias conciencias infelices, no lograrán su integración.

Fuente: www.elperiodico.com.gt - 140507


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.