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Perfecta complicidad
Por Irmalicia Velásquez Nimatuj - Guatemala, 28 de mayo de 2007

Crueldad contra las mujeres pioneras .

Un diagnóstico preliminar, poco exhaustivo pero reflexivo, revela que las mujeres k’iche’ no participaron en puestos electorales dentro de Xel-Jú de 1972 a 1990. En ninguna de las planillas se promovió el concurso de las mujeres indígenas que contribuyeron a la construcción de ese comité.

Este no fue un caso aislado, y en el contexto internacional puede analizarse dentro del proceso de descentralización del Estado en Centroamérica. Que ha sido cuestionado desde lo local, pero que analíticamente permite mostrar que en estos países las legislaciones municipales fueron promulgadas en la década de los ochenta, donde existía una participación manifiesta de las mujeres en sus localidades pero una mínima o nula representación en las corporaciones municipales.

La dirigencia de Xel-Jú debe reconocer que se dio una perfecta complicidad entre los obstáculos que enfrentan todas las mujeres en los procesos de desarrollo local y el patriarcado k’iche’, que es un sistema histórico que ha subordinado y controlado la vida, los cuerpos, las mentes y las acciones individuales y colectivas de las mujeres de este sector indígena. Las normas impuestas y reproducidas en la familia, la Iglesia y la comunidad fueron el principal freno para descolonizar la mente y las prácticas de quienes demandaban igualdad política y racial, pero se negaban a impulsar la igualdad de las mujeres que eran base del Comité.

El patriarcado k’iche’ funcionó perfectamente porque, sin la presencia física de los hombres, las mismas mujeres se encargaron de deslegitimar a las pocas que intentaban abrirse espacios públicos.

El desprestigio y las calumnias verbales de la comunidad en contra de las que adquirían conciencia política no se hicieron esperar, se les señalaba de ser “mujeres de la calle”, de ser un mal ejemplo y de dedicarse a estar en espacios masculinos “porque no tenían a un hombre que las corrigiera, porque eran mujeres solas o porque buscaban a un hombre”.

Es irónico porque es una sociedad indígena donde las mujeres han tenido un rol económico público, que se remonta a la época prehispánica y cuyos aportes fueron fundamentales para establecer en el siglo XX las fortunas familiares más importantes. Pero al momento de abrirse espacios políticos fueron crueles con las mujeres pioneras. Estos ataques en una sociedad indígena sumamente conservadora evitaron la participación de mujeres valiosas.

Fuente: www.elperiodico.com.gt


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