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Identidad y poder
Por Irmalicia Velásquez Nimatuj - Guatemala, 2 de julio de 2007

Provenían de una elite acorde a sus intereses..

Los k’iche’ de Quetzaltenango se caracterizan porque se han negado a diluirse discursiva o institucionalmente en categorías raciales ambiguas. Y en complejos procesos de negociación han participado usando su identidad como un estandarte que les da poder. Los caminos del comercio, la profesionalización y del ascenso social han desarticulado poco su identidad y más bien, han buscado reforzarla. Esto fue evidente cuando el Consejo Electoral de Xel-Jú en 1995 presentó a la Asamblea General a los seis precandidatos. En donde participó un grupo de profesionales que mostró primero, el uso de la universidad por los indígenas como instrumento para su independencia y segundo, cómo el espacio político fue el camino que escogieron para demandar y revertir los vejámenes históricos que habían enfrentado como pueblo.

Los precandidatos fueron el doctor Martín de Paz, proveniente de la elite indígena cerrada; licenciado Armando Velásquez Tuc, profesional del área bancaria; ingeniero César Morales Yax, empresario y catedrático universitario; licenciado Víctor Manuel Racancoj, economista, catedrático e investigador; licenciado Rigoberto Quemé Chay, investigador y concejal municipal, y profesor Ricardo Cajas, dirigente indígena radical.

Fue una terna diversa que merece futuros análisis, por ejemplo, los tres primeros formaban parte del sector indígena elitista, que se enorgullecía de sus orígenes, pero que ponía distancia con el resto de la población. Provenían de una elite que en momentos, acorde a sus intereses, apoyaron a los regimenes militares. Además, estaban ligados a la Iglesia católica conservadora que señalaba sin piedad a las madres solteras, a las mujeres separadas o divorciadas. Se caracterizaban por haber construido un círculo que evitaba mezclarse con los sectores indígenas emergentes y no digamos con los pobres.

Los otros tres provenían de familias indígenas de clase media, hijos de destacados artesanos y pequeños empresarios, eran los profesionales emergentes que se educaron a la sombra del trabajo y la constancia de los negocios familiares en donde las mujeres tenían un rol fundamental. A la vez que se profesionalizaron también pulieron su conciencia indígena, por eso, combinaban su profesión con el trabajo voluntario en varias regiones del país.

De esta notable terna el consenso fue que el candidato a la Alcaldía Municipal fuera Rigoberto Quemé Chay.

Fuente: www.elperiodico.com.gt


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