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Crisis de representatividad
Por Irmalicia Velásquez Nimatuj - Guatemala, 8 de octubre de 2007

La onegización fue el inicio del socavamiento.

En Guatemala, a partir de la Constitución Política de 1985, las demandas del pueblo maya empezaron a canalizarse a través de las ONG. Este fue el inicio del socavamiento lento de las pocas organizaciones propias que aún quedaban, como: principales, autoridades, alcaldías indígenas, organizaciones comunales de comadronas, hueseros, campesinos, entre otras. Lo contrario ocurrió en Bolivia y Ecuador, en donde las demandas indígenas fueron canalizadas durante las mismas décadas a través de un movimiento social que pudo fortalecerse, porque no fue obligado y porque no permitió la masiva onegización de sus bases para avanzar en sus derechos económicos y culturales.

El proceso de onegización acelerado del movimiento maya de Guatemala de 1985 al 2000 debe analizarse con detenimiento, porque por un lado, permitió que demandas estructurales y urgentes como la lucha por la vida, la tierra, el reconocimiento de refugiados internos, la sobrevivencia de viudas y huérfanos del genocidio o las demandas de las mujeres rurales pudieran avanzar –en una etapa de guerra que tenía como objetivo destruir a poblaciones mayas– y terminó siendo una opción casi necesaria, que garantizó la seguridad, la obtención de algunos derechos y la canalización de fondos.

Por el otro lado, la onegización permitió la creación de feudos en casi todas las áreas de la vida de los pueblos mayas. El resultado fue que las autoridades indígenas de las comunidades ya no convocaban como lo habían hecho, sino eran ONG las que citaban a las autoridades indígenas para hablar sobre ellas y sus funciones. Esta apertura jurídica permitió que dos o tres personas, o una familia inscribieran una organización, la denominaran a favor de los pueblos indígenas y empezaran a canalizar fondos.

Con la masiva onegización llegó también el discurso de algunos líderes que argumentaban que eran nombrados por una X cantidad de organizaciones. Error grave porque varias de esas asociaciones no representaban a toda una comunidad y esto dio paso al discurso de la deslegitimación de contrarios, quienes cuestionaron la creación de instituciones a favor de pueblos indígenas y el liderazgo de algunos, argumentando que nos los representaban.

En dos décadas el pueblo maya ha dado pasos importantes, pero no ha querido enfrentar contradicciones internas. Una de ellas es hoy la crisis de representatividad, de un sector de su institucionalidad.

Fuente www.elperiodico.com.gt


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