Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 4 - 2007

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

Tiempo de libertad
Por Irmalicia Velásquez Nimatuj - Guatemala, 22 de octubre de 2007

Él pertubó la paz de los latifundistas.

En su último informe al Congreso, Jacobo Árbenz expresó: “A consecuencia de la Reforma Agraria y el desarrollo económico y social del país encaramos una amenaza creciente de intervención extranjera en los asuntos internos de Guatemala, poniendo en peligro la estabilidad de nuestra vida constitucional y la integridad de nuestra independencia nacional.” No era para menos, la Reforma Agraria que inició en agosto de 1952 y la modernización de la infraestructura del país fueron los pilares sobre los que intentó “construir una moderna economía capitalista”. Árbenz fue el segundo presidente de la revolución de octubre de 1944, que acabó con la dictadura oligárquica, proteccionista, opresiva y esclavista de Jorge Ubico.

La Ley de Reforma Agraria, con objetivos capitalistas, la aprobó el Congreso en junio de 1952, a través del Decreto 900. Su aplicación implicó la confiscación y expropiación de la cuarta parte de la tierra no cultivada en fincas de más de 224 acres. Organización campesina en comités agrarios locales y departamentales. Distribución de tierra a 138 mil familias y crédito de US$225 con un interés fijo de 4 por ciento anual a 53 mil 829 campesinos a través del Banco Nacional Agrario y del Crédito Hipotecario Nacional.

El proyecto de transformación agraria fue posible por las reformas constitucionales de 1945, que derogaron La Ley Contra la Vagancia (1931) y el Reglamento de Jornaleros, que obligaban a los indígenas a trabajar 180 días al año en los latifundios. Se emitió la Ley de Titulación Supletoria (1945), que amparó la propiedad de la tierra a quien la hubiera trabajado durante 10 años; se instauró el Código de Trabajo (1947), que estableció la libre contratación, salarios mínimos, el derecho a la sindicalización en el campo y la ciudad; la Ley de Arrendamiento Forzoso (1949) para tierras ociosas; y prohibió cobrar más del 5 por ciento sobre el valor de la cosecha. Se fundó la Confederación Nacional Campesina cuya membresía superó los 200 mil. A la fecha, ninguna organización campesina la ha superado.

El Gobierno inconcluso de Árbenz se grabó en la memoria porque fue un tiempo de libertad. Él perturbó la paz de los latifundistas y desafió los intereses de los Estados Unidos, al expropiar 407 mil acres de tierra que la United Fruit Company no usaba. Árbenz ha sido el único presidente que rompió con los privilegios de compañías que controlaban la arcaica infraestructura nacional.

Fuente www.elperiodico.com.gt


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.