DD.HH. y pueblos indígenas
Por Irmalicia Velásquez Nimatuj - Guatemala,
17 de diciembre de 2007
¿Cómo presionar para que los estados cumplan los Derechos Humanos de una parte del cuerpo vivo de las naciones? Me refiero a esa parte que sobrevive en situaciones inviables, como lo son la mayoría de los pueblos indígenas, incluyendo a los pueblos afrodescendientes o afroindígenas.
A esos pueblos se les niega –desde el actual sistema económico mundial– con insistencia el derecho a la posesión de sus tierras y territorios, el derecho a reproducir su cultura porque desde los estados se sigue planificando que sean absorbidos por ideologías nacionalistas y se les restringe o se manipula el derecho a ser consultados cuando se trata de tomar decisiones o acciones públicas y privadas que atraviesan e impactan en la reproducción de sus vidas.
Las pocas transnacionales –que operan y controlan la producción, distribución y ganancias de casi todos los productos a nivel mundial– han encontrado una perfecta combinación para avanzar sin restricciones en sus negocios: combinar el discurso indigenista con la ideología capitalista, ejecutada a través de los Estados y legitimada en los diferentes medios de comunicación. Esto les permite legalmente capturar, aprovechar, patentizar y despojar del conocimiento y de los recursos a los pueblos indígenas, quienes terminan saliendo de un proceso de vasallaje para ingresar a otro, de manera cada vez más sutil.
Este nuevo conservadurismo que ha estado construyéndose en las naciones, tiene características propias; por un lado, busca un crecimiento macroeconómico constante, lo que les permite mantener una adecuada aceptación a nivel internacional; y, por el otro, aunque necesita del Estado, no se preocupa ni busca fortalecerlo, sino insiste en que debe seguirse desmantelando, especialmente en lo que respecta a la prestación de servicios sociales, pero no rompe ni se enfrenta con él, sino fortalece las vías de negociación.
Por vivir en un mundo complejo, contradictorio y seductor, la mayoría de los pueblos indígenas, que enfrentan diariamente la violación de sus derechos humanos –desde la negación al derecho a la vida hasta el derecho al conocimiento– se les dificulta denunciar cómo una parte del cuerpo vivo de las naciones, la parte que ellos conforman, agoniza, en medio de marcos y sistemas democráticos que en el fondo continúan reproduciendo valores tradicionales de exclusión y opresión. Fuente: www.elperiodico.com.gt |