Indigenismo discursivo
Por Irmalicia Velásquez Nimatuj - Guatemala, 16 de junio de 2008
Los discursos unificadores de Barack Obama.
Los discursos de Barack Obama pueden interpretarse como la construcción de un nuevo tipo de indigenismo discursivo, ese que con sus características prevaleció en México, Guatemala y otros países del continente a inicios del siglo XX. Esa es la parte que se vende a todos, porque es la parte mejor aceptada por los diferentes pueblos, sectores, empresas, instituciones y canales. Y esto queda evidenciado cuando el senador señala que él proviene de diferentes mundos, y que su esposa Michelle también, lo mismo que sus colaboradores, y que sus vidas son vidas que reflejan a la del americano medio, por lo tanto, deben sumarse todas las partes para construir una ruta de relativa unidad.
Esta postura no significa que Obama no esté consciente de que las demandas de raza no deban ser tomadas en cuenta o que sean caducas porque, desde la parte de su mundo afroamericano, él sabe que estas luchas son uno de los cimientos que le han permitido a él dar los pasos que ha logrado dar. Lo sobresaliente de su campaña es que, sabiendo las fracturas raciales de su país, no ha enfocado su campaña en esta opresión; por el contrario, de manera sagaz y sin ponerla al margen, ha colocado sobre la mesa lo que en estos momentos es viable atender y que atraviesa a casi todos los sectores medios de los diferentes grupos que se identifican con él.
El único momento de su campaña en el que Obama abordó directamente el tema de raza fue en marzo de 2008, como respuesta a los ataques de la prensa acerca de su larga relación con el reverendo Jeremiah Wright, quien en sus sermones se ha expresado en términos similares a los de Malcom X. Dada la larga relación con el reverendo, Obama se vio obligado a abordar y aclarar que, para entender a Wright, hay que entender el pasado y cómo ese pasado de esclavitud y segregación sigue abierto e influyendo en el acceso a la educación, y determinando la continuidad de los círculos de pobreza y violencia dentro de la población afroamericana. Además, apeló a que el sueño de unos no debe realizarse a costa de los sueños de otros.
Similar estrategia mantuvo Hillary Clinton, quien tampoco basó su campaña exclusivamente en las demandas de las mujeres, pero al despedirse planteó que, si bien la campaña electoral de una mujer no debe girar exclusivamente alrededor de las luchas por la equidad de género, no hay que olvidar que aún siguen existiendo prejuicios en contra de una mujer que busca llegar a ser presidenta de su país.
Fuente: www.elperiodico.com.gt
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