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¿Qué causa el silencio?
Por Irmalicia Velásquez Nimatuj - Guatemala, 24 de noviembre de 2008

La sociedad guatemalteca y los pueblos que viven dentro de este territorio, sin excepción, están trastocados por un alto grado de machismo, que se refleja en una imparable violencia y muerte en contra de las mujeres. Hoy se vive en la capital y en las áreas urbanas, pero esto no implica que las regiones rurales estén libres de violencia. De hecho las grandes atrocidades y violaciones a la vida que se han registrado –desde el Estado en contra de las mujeres– a lo largo de la historia, se han cometido en el interior del país, desde la colonización hasta el reciente conflicto armado, que incluyó procesos y planes para destruir la vida y para apagar la voz de las mujeres.

Los poderes que destruyen y las fuerzas que construyen están en una constante medición de poder en este país. Así como se introdujo durante la colonización el alcoholismo, como una forma de dominación, especialmente hacia los hombres, hoy el alcoholismo, en la época de la crisis de la globalización y otras drogas, no sólo continúan dominando y expresando su potestad, sino que se han convertido en un instrumento que acelera y reproduce nuevas violencias que arrebatan a valiosas mujeres de diferentes condiciones sociales.

El Estado actual tiene responsabilidad en la desfiguración del corazón de las comunidades rurales y urbanas al entrenar y dar vida a un Ejército que cometió crímenes en contra de la humanidad, destruyendo la vida de las mujeres, desde niñas hasta ancianas. Además, por permitir que hoy los responsables materiales e intelectuales estén libres y sin ser juzgados.

Muchos de ellos en importantes cargos dentro del Estado, en espacios del poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial, lo que evidencia por qué impulsar leyes que busquen equidad no es sencillo en este país para las mujeres, por qué demandar juicios prontos y transparentes –cuando se ha violado, golpeado o asesinado a mujeres– es un derecho que no prospera o prospera lentamente. Pero lo que duele ante la saña y el crimen es que sólo se escuche un silencio cómplice de casi todas las instituciones, incluyendo a la mayoría de la sociedad civil, creadas para construir equilibrio ¿Qué causa el silencio de nuestros pueblos? ¿De qué enfermedad se ha contagiado nuestro cuerpo, corazón y conciencia que nos hemos vuelto inmunes? Mañana se conmemora el Día Internacional de la No Violencia contra las Mujeres, un espacio dedicado a la reflexión y a la acción.

Fuente: www.elperiodico.com.gt


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