Pueblos indígenas y Álvaro Colom (I)
Por Irmalicia Velásquez Nimatuj - Guatemala, 17 de enero de 2012
Las buenas intenciones no pueden avanzar si no se cuenta con un equipo de alto nivel que operacionalice las ideas.
Concluido el mandato de Álvaro Colom (2008-2012) se inicia el proceso de revisar su gestión con ojos críticos. Acción que aplica, ante el escrutinio de la historia, a cualquier mandatario o funcionario público. Precisamente, el discurso del presidente Otto Pérez, el sábado, así como el escenario y la simbología construida para la transición, muestran un momento distinto al de 4 años atrás.
En toda la historia de Guatemala Colom ha sido el único presidente que planteó que su mandato tendría un “rostro maya”, que construiría una social democracia con “la Guatemala de los 23 rostros”. Por eso, corregiría la intolerancia, la desigualdad y eliminaría la discriminación del país. Precisamente, el tercer eje transversal de su gobierno –según su discurso de toma de posesión– fue su compromiso con los pueblos indígenas de conjuntar los distintos esfuerzos que se habían realizado desde 1992 (en el marco de los 5 siglos de la colonización española) y los compromisos establecidos en el Acuerdo Sobre Identidad y Derechos de los Pueblos Indígenas (1995). Lo anterior permitiría, en lo económico, lograr “el privilegio de los pobres y materializar el “todos por igual” que implicaba la búsqueda simultáneamente de la equidad social junto con la armonía entre pueblos, cosmovisiones y culturas.
En este escenario su plan de gobierno propuso 52 acciones relacionadas con pueblos indígenas, ahora el trabajo de los pueblos es analizar cuántas de esas acciones se cumplieron y cuántas no; y conocer los elementos internos y externos que impidieron el logro de las mismas.
Al cotejar el discurso con la realidad, concluido el mandato, se evidencia que las buenas intenciones no pueden avanzar si no se cuenta con un equipo de alto nivel que operacionalice las ideas. O sea, no solo se trata de colocar a mujeres y hombres indígenas, sino que también posean compromiso, capacidad, poder técnico, académico, político y estratégico para trabajar y lograr los cambios deseados. El gobierno de Colom falló porque no supo o no pudo convocar a los mejores cuadros indígenas y para colmo nombró a hombres ladinos, ignorantes del tema, al frente de varios procesos de negociación con los pueblos indígenas.
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