Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 4 - 2007

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

El PIXAB’ de las ancianas y ancianos
Por Juanita Batzibal Tujal - Guatemala, 25 de febrero de 2007

Hablar de la candidatura de Rigoberta Menchú a la Presidencia de la República significa recordar las condiciones históricas que hemos vivido los pueblos indígenas de América y, en especial, el pueblo maya en Guatemala. Con la invasión europea se interrumpió nuestra forma de vida, nuestra forma de ver el mundo, fundamentado en los principios de armonía; equilibrio entre la humanidad-naturaleza-cosmos; equilibrio entre la política-espiritualidad-ciencia; respeto hacia la naturaleza y hacia la humanidad.

Una visión donde el concepto de la complementariedad y la dualidad eran las rectoras del desarrollo sociopolítico y económico de la sociedad.

A partir de ahí surge el fenómeno del racismo contra nuestro pueblo. Un racismo que se manifiesta hoy día desde la estructura del Estado, a través de sus instrumentos legales y políticas, como también en la vida cotidiana: mercados, oficinas públicas, iglesias, centros de Salud, escuelas, juzgados, entre otros.

No obstante haberse firmado convenios, acuerdos, declaraciones, nacionales e internacionales, para erradicar este flagelo, aún prevalecen las actitudes racistas de muchos connacionales. Expresiones de este tipo se pueden leer en los diferentes artículos de columnistas, analistas y políticos, de cara a la candidatura presidencial de la doctora Rigoberta Menchú.

No cabe duda de que este acontecimiento marca un hito histórico en la vida política del pueblo maya. La figura de Rigoberta, mujer maya, pone nuevamente en la opinión pública el tema del RACISMO. Un tema que no ha sido abordado con seriedad por los gobiernos de turno, ya que persiste el interés de mantener un Estado excluyente.

La decisión de Rigoberta, respaldada por el Movimiento Winaq y Encuentro por Guatemala, se enmarca también dentro de los acontecimientos y cambios que se están dando a nivel latinoamericano. Debieron pasar cinco siglos para que un hermano indígena asumiera la Presidencia en la República de Bolivia. Debieron pasar 500 años para que una hermana maya lance su candidatura para el cargo más alto en nuestro país.

Ante este acontecimiento histórico, hay mayas que compartirán con alegría la decisión; igualmente hay quienes pensarán que aún no es el tiempo de participar en estos procesos. Seguramente hay quienes están a la expectativa y esperan el plan de trabajo de Rigoberta y su equipo.

Personalmente no dudo de la capacidad que ella tiene. Sólo deseo que la sabiduría de las abuelas y abuelos sea el rector del accionar de mi amiga y hermana Rigoberta. Finalmente, que el PIXAB’ de las ancianas y ancianos del pueblo maya haga eco en la mente y corazón de la premio Nobel de la Paz, para que sus aspiraciones se conviertan en realidad para una Guatemala más justa.

www.albedrio.org


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.