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El Estudiante
Por José Barnoya - Guatemala, 22 de mayo de 2005
barnoyap@intelnet.net.gt

En El Estudiante de la primera época colaboraron los 200 estudiantes que fundaron la AEU y la Universidad Popular.

Fue en el último tercio del siglo XVII que fray Payo Enríquez de Rivera, introdujo la imprenta en Santiago de Guatemala. La prueba está en el museo de Antigua, en donde al lado de la primera imprenta, están los originales de los primeros periódicos. Con el traslado de la ciudad al valle de la Virgen, surgieron los diarios independentistas entre los que sobresalieron el Amigo de la Patria y el Editor Constitucional, detrás de los cuales se imprimieron para informar al pueblo un montón de hojas periodísticas que, nacieron a finales del siglo XIX como el Diario de Centro América editado por el Estado, y el popular No Nos Tientes de los estudiantes universitarios.

Con los sermones del obispo Piñol en San Francisco y la formación del Partido Unionista, empezó el movimiento que, con el pretexto de la unión de Centroamérica compactó la acción popular para echar por tierra la satrapía de largos y dolorosos 22 años de don Manuel Estrada Cabrera. De la sede del partido en la 12 calle, salió oloroso a tinta libertadora el periódico El Unionista bajo la dirección de Emilio Escamilla, llevando en su encabezado la hermosa leyenda: La palabra de un hombre libre vale más que la de siete mil esclavos. Siguieron al Unionista colaborando con esa noble causa: El Obrero Libre, la Unión Profesional, el Instituto, el Pueblo y el Estudiante, dirigidos por Silverio Ortiz, Filiberto Cadena, Luis F. Cardoza, Alberto Velásquez, Carlos Wyld, y Manuel Beltranena respectivamente.

En El Estudiante de esa primera época colaboraron los 200 estudiantes que fundaron luego la AEU y la Universidad Popular; crearon La Chalana y volcaron a la calle la Huelga de Dolores junto con la huesuda Chabela, para ponerlas así al servicio del pueblo. Dejó de salir el Estudiante después de cumplir su labor patriótica, y no fue sino hasta con el entronizamiento de la mal llamada Liberación por el imperio del norte en 1954 que, resucitó en su segunda época el Estudiante, dirigido esta vez por los aguerridos universitarios: García Laguardia, Castañeda Paz, Rodríguez y Fernández Izaguirre. Fue en ese órgano estudiantil en donde se denunciaron con valentía y honestidad, robos, impunidades, corrupciones, torturas, asesinatos y desmanes del gobierno liberacionista. Llegó más tarde una tercera época en donde también el ya famoso periódico universitario puso en solfa al desgobierno ydigorista.

Ochenta y cinco años cumple este 22 de mayo la Asociación de Estudiantes Universitarios, ocasión que aprovecharán los sancarlistas para resucitar su periódico en esta época de impunidades, triquiñuelas, ventas y concesiones de un gobierno de empresarios y oligarcas.

Ojalá que este renovado Estudiante, haga honor a su nombre, para que disemine a los cuatro vientos la palabra sana, honesta, hidalga y valiente del universitario de ayer, hoy, mañana y siempre.

*Médico y escritor

Fuente: www.sigloxxi.com


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