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El canto de guerra
Por José Barnoya - Guatemala, 21 de agosto de 2005
barnoyap@intelnet.net.gt

Del "Quitituy" brota la idea del himno estudiantil, al que la Chinche prefiere llamar canción de guerra.

Más que una invitación era una citación para asistir. La Academia de Arte Dramático Rubén Morales Monroy presentaba en el señorial teatro de la Universidad Popular La Chalana de Hugo Carrillo basada en Viernes de Dolores de Asturias bajo la dirección de Ana María Iriarte.

Con paso vacilante, tiritando, engasado y sediento, un bolo recorre la escena. El teatro en pleno sigue a Choloj Tantanis a lo largo de su pavorosa pesadilla. Sonando su desafinada trompeta, socado y en harapos el Ángel de la Guarda de los estudiantes empieza a despertar a sus muertos. Cantan, bailan y brincan los esqueletos al empezar el bautizo tradicional: yo te bautizo con el santo nombre de Chocochique, de Chinche, de Pumusfundas, de Bolo, de Gato, de Moyas, mientras los apodos borran los nombres.

El sitio de la primera reunión secreta fue la cantina "El Quitituy" en donde se nombraron las comisiones para las carrozas del desfile de dolores y del cáustico "No Nos Tientes". Chupan alegres y entusiastas los huelgueros mientras cantan: -En un petate capitán, llevan la patria a donde van, los militares capitán, los magistrados capitán, los medicuchos capitán, los diputados capitán, van a enterrarla capitán-. Del "Quitituy" mismo, salió la idea de Pan Martínez de hacer una carroza que representara los Horrores del Cristianismo, colocando en ella como representante de la oligarquía a Ramón Montemayor, tío para ajuste de Troyano, representante por Derecho en el Honorable Comité. Choloj, enamorado de Anajulia, hermana de Troyano, cambia la figura de don Ramón por la de un Judas, traicionando a sus cuates huelgueros.

Del "Quitituy" brota la idea del himno estudiantil, al que la Chinche prefiere llamar canción de guerra. Pumusfundas y la Chinche, congregan a Moyas, el Bolo, el Gato y Chocochique quienes en una noche escriben la letra del epinicio huelguero. Muestran las estrofas a Joseh Castañeda quien sentado al piano encasilla la letra dentro de un alegre pasodoble. Es Pumusfundas quien la bautiza como La Chalana, por chalán: el que trata con caballos y otras bestias. Resulta tan pegajosa la canción que, un militarote mientras la tararea promete a su jefe y al embajador extranjero que la cancioncita no pasará a la historia.

Choloj, para olvidar su deslealtad, se refugia en el guaro, y chamusca en lugar de Judas el Sábado de Gloria, a la figura del oligarca don Ramón sustraída de la carroza del Viernes de Dolores.

Gracias a la Academia de Arte Dramático, se repite en este año lo que sucedió hace 83: los esbirros matan a un inocente ante la indiferencia de la gente; los estudiantes ridiculizan en la Huelga al Ejército, la oligarquía, los gobernantes, los diputados y los políticos. Al cerrarse el telón, los actores, el público, el pueblo entero entona La Chalana que denuncia nuestros inveterados males.

Fuente: www.sigloxxi.com


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