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Tiempo pasado
Por José Barnoya - Guatemala, 11 de marzo de 2007
barnoyap@intelnet.net.gt

Y no dudéis que otros después, siempre, mirarán más lejos; para servir a la humanidad.

Nunca se ha sabido cuándo y en dónde se pronunció por primera vez la frase; lo cierto es que desde tiempos inmemoriales se viene repitiendo en boca de gente mayor la frase lapidaria y trillada. Cuando bisabuelos, abuelos y padres veían como bisnietos, nietos e hijos se ufanaban del algún hallazgo, de alguna hazaña o de algo novedoso, exclamaban casi siempre con la misma voz admonitoria: —Todo tiempo pasado fue mejor.

Así fue como siempre creímos que todo lo sucedido antes de que llegáramos al mundo había sido mejor de lo que estábamos viviendo. Educación, salud, cultura, gobierno y política habían sido superiores en épocas pasadas.

De repente apareció en el firmamento cultural José Ingenieros, médico, escritor y filósofo argentino quien no sólo era autor de libros sesudos: El Hombre Mediocre y Simulación de la locura, sino que había escrito frases que quedaron indelebles en el cerebro de la juventud: “Mirad siempre adelante, aunque os equivoquéis: más vale para la humanidad equivocarse en una visión de aurora que acertar en un responso de crepúsculo. Y no dudéis que otros después, siempre, mirarán más lejos; para servir a la humanidad, a su patria, a su escuela, a sus hijos, es necesario creer firmemente que todo tiempo futuro será mejor”.

Y con las hermosas palabras de Ingenieros fuimos creciendo muchos de los que conformamos esa generación que vivió sus mejores años en la Universidad de San Carlos allá por los años cincuenta del siglo pasado.

Todo iba muy bien hasta que llegó, con la década de los años 60, la intromisión abusiva de todo lo malo de los imperios. Claro que el derrocado segundo gobierno de la revolución tuvo varias fallas pero sí tuvo aciertos a favor de las mayorías y logros en pro de la modernización del país.

Con la llegada de la mal llamada Liberación llegaron a esta tierra —para arraigarse para siempre— todos los males posibles: la represión, la impunidad, la masacre, el narcotráfico y el genocidio que hicieron presa fácil de la ignorancia, la pobreza, la ambición, la codicia, el cinismo y la ineptitud.

En contraposición, apareció un libro publicado en 1897: “Discursos del doctor Lorenzo Montúfar” quien había sido además de Benemérito de la Patria de las Repúblicas de Guatemala y El Salvador y abogado de la América Central, insigne patriota, diputado probo y funcionario honesto del Gobierno de la Guatemala de entonces. Leyendo sus discursos y mociones resalta la gran diferencia entre los buenos funcionarios del pasado y los pésimos del tenebroso presente.

Si bien Montúfar usó la curul para legislar, interceder y trabajar por el bien común; nuestros diputados usan sus inútiles poltronas para escamotear, dormitar y traficar por el derecho de su nariz. Desechamos así lo dicho por José Ingenieros, para repetir con Jorge Manrique: “Cualquier tiempo pasado fue mejor”.

Fuente: www.sigloxxi.com


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