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En sonora carcajada
Por José Barnoya - Guatemala, 1 de abril de 2007
barnoyap@intelnet.net.gt

Encabeza el desfile el Comité de Huelga en pleno, luciendo túnica y capirote negros.

Hace más de 60 años que hago lo mismo, desde un lejano Viernes de Dolores de 1945, cuando mi tata me despertó temprano y me arrastró más corriendo que andando por toda la doce calle poniente hasta el Paraninfo Universitario para que presenciara por primera vez lo que era un desfile de Dolores.

Confieso que nunca había visto tanta algarabía, bullicio y desenfreno juntos. Por un lado estaba un grupo de universitarios terminando de elaborar una carroza en la que ridiculizaban al dictador Ubico hecho una piltrafa; por el otro, una pancarta que mostraba en toda su magnitud la figura hermosa de un chilacayote, simbolizando al doctor Arévalo, el primer mandatario civil, y por último una comparsa de muchachos con faldita corta, guerrera gris y escobitas al hombro que coreaban: “Todos los chafarotes son, son, son, son pura miércoles”, ahogándose el final entre la multitud que aplaudía a los procaces huelgueros.

Todo terminó cuando por encargo de mi madre me adentré por los pasillos de la escuela de Derecho en busca de mi tata que ya entrada la tarde todavía celebraba la resurrección del holgorio que los de su generación habían creado en 1922. Esa tarde atisbé de lejos a Moyas Asturias y a Manuel Galich chapaleando entre la cerveza que llenaba la fuente central del vetusto edificio. El resto era un maremagnum de viejos y nuevos huelgueros.

Transcurridos más de 60 años, sigo los mismos pasos: muy de mañana llego al antiguo Paraninfo, donde me recibe la misma algarabía, la misma mirada desvelada de los huelgueros y la misma resaca de los organizadores del desfile de Dolores.

Encabeza el desfile el Comité de Huelga en pleno luciendo túnica y capirote negros, escoltando al nagual de los huelgueros, la sensual osamenta de La Chabela que no ha cambiado su nombre —como hacen los políticos— por el de Wendy o Sandra. Detrás vienen las capuchas verdes, blancas, rojas, anaranjadas, grises, que acompañan a las carrozas entre las que sobresale el Transmetro de la Hermandad del Santo Pueblo Entierro.

Mezcladas con los huelgueros van las comparsas: de Ciencias de la Comunicación, la Centenaria, y de otras facultades que se burlan con canciones y bailes de las estupideces de los gobernantes, las marrullerías de los diputados y la demagogia de los candidatos. Grita, aplaude y vitorea, el pueblo escarnecido e irredento.

En El Portal me uno a mis fantasmas: Moyas, el Gato, la Chinche, Epa, Chocochique y el Bolo, que cerveza en mano cantan a coro con el gentío: “Reíd de los liberales y de los conservadores, reíd de la clerigalla, reíd de los chafarotes, de la patria derengada riamos ya, en sonora carcajada prorrumpid”.

Moqueando de alegría, coloco a cada uno ellos la acreditación que reza: “Estudiante: Si tu amigo es el obrero, y tu hermano el campesino, la Huelga será el sendero, la USAC será tu destino”.

Fuente: www.sigloxxi.com


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