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La otra Biblia
Por José Barnoya - Guatemala, 8 de julio de 2007
barnoyap@intelnet.net.gt


Nunca he leído la Biblia completa, pero sí las tres versiones que tengo del Popol Vuh.

La buena costumbre viene de lejos; desde el día en que entresaqué de la biblioteca de mi tata El Hombre que parecía un Caballo, de Arévalo Martínez y empecé a hojearlo. Para mi sorpresa entre sus páginas aparecieron varios recortes con poemas de don Rafael que se grabaron para siempre en la memoria: He amado a la verdad y únicamente / yo quiero defender mi alma sincera / y la verdad me salvará. Lo siente / mi pobre corazón que ama y espera.

Desde ese entonces he ido recortando y coleccionando poemas y artículos que se han quedado entre los libros siempre listos para ser releídos y meditados. La Patria que yo ansío de Julio Fausto Aguilera se acomodó dentro de Viento Negro de César Brañas; adentro de El Alhajadito de Asturias se puso a dormitar Nietecito Amigo, el poema que Miguel Ángel dedicó a su nieto Sandino. El artículo doctrinario de Mundo Vásquez se introdujo dentro de su libro sobre la Constitución; así como las letras de Alfredo Balsells se aparearon con El Venadeado, de su malogrado padre.

Aun cuando provengo de familia iglesiera, cachureca y procesionera, nunca he leído la sagrada Biblia completa, pero sí he leído las tres versiones que poseo del Popol Vuh, la Biblia de los mayas. Confieso también que a pesar del nacionalismo que me inculcaron, no recuerdo el himno patrio completo, pero sí canto irreverente La Chalana con todas sus estrofas.

Es así como entre las páginas del Libro de los Acontecimientos he puesto a hibernar a Sam Colop, al que leo con asiduidad. Su escrito en donde explica la diferencia un ajq´ij (el que cuenta cuentos) y un ajit (brujo) lo coloqué dentro de la traducción del Popol Vuh de Adrián Recinos.

El artículo referente a Kabrakán del que Enrique dice que botaba montañas mientras que su hermano jugaba con ellas y que feneció después de atragantarse con un pájaro asado, lo acomodé en la edición facsimilar de esa biblia maya entre las ilustraciones de Anleu, Cabrera, Rojas y Quiroa.

Hace poco en Ucha´Xic de Sam Colop, apareció el nombre altisonante de Nim Xob Karchaj, el lugar en donde Jun Junajpu, Wuqub Junajpu, Jun Batz´y Jun Chowen, se entretenían jugando chamusca, lugar en donde fueron sacrificados los hermanos Junajpu, para que después los adivinos molieran sus huesos y los lanzaran al río en donde reaparecieron como hombres-peces; siendo ellos quienes talvez inspiraron el nombre de Karchaj, que quiere decir: “Peces de ceniza”. Fue así como esa hermosa leyenda buscó cobijo entre las páginas del Pop Wuj de don Adrián Inés Chávez, quien como auténtico k´iche´ hizo una traducción fiel del libro de los acontecimientos.

El Popol Vuh de Recinos; la versión facsimilar de Estrada Monroy que muestra le letra menuda del padre Jiménez, y el Pop Wuj fidedigno del k´iche´ Adrián Inéz Chávez, guardan las letras auténticas de Sam Colop. Las páginas de la otra biblia las cuidan.

Fuente: www.sigloxxi.com


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