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Una digna muchachada
Por José Barnoya - Guatemala, 5 de Agosto 2007
jbarnoya@sigloxxi.com

Destacan en la historia del Ejército dos hechos en los se sacrificaron sus jóvenes.

La batalla de San Lucas fue determinante para que el 30 de junio de 1871, el ejército revolucionario entrara en la capital de Guatemala y acabara con el régimen de Vicente Cerna (Huevo Santo) y los conservadores. Fue en ese mes cuando se inició el movimiento conocido por La Reforma, comandado por Miguel García Granados y Justo Rufino Barrios, quien gobernó hasta 1885, año en el que fue ultimado en Chalchuapa.

Lo primero que hizo el movimiento reformista fue separar a la Iglesia del Estado y confiscar conventos y monasterios para instalar, en la mayor parte de ellos, instituciones educativas: en el Colegio Tridentino quedó el Instituto Nacional de Varones; Belén se convirtió en Escuela Nacional de Señoritas, y el Colegio Mayor albergó a las escuelas de Medicina y Farmacia. No tuvo suerte el Monasterio de la Recolección, pues de Academia Militar se tornó en Escuela Politécnica, transformándose en una incubadora presidencial. Destacan en su historia dos sacrificios de su juventud que han quedado como paradigmas de heroísmo y dignidad.

El primero sucedió el 20 de abril de 1908 en el momento en que el Ministro Plenipotenciario de Estados Unidos iba a presentar credenciales ante el gobernante Manuel Estrada Cabrera. En el patio interior de Palacio, el capitán Maldonado dio órdenes para que se hicieran los honores correspondientes al mandatario y al enviado del imperio. Portaba la bandera el capitán Hurtado, y lo escoltaban Víctor Manuel Vega y dos compañeros. Con el presenten armas, Maldonado avisó que se aproximaba el Presidente. En el instante en que el abanderado hacía los honores a Estrada Cabrera se escuchó el disparo que sólo le atinó en un dedo al mandatario. Esto inició el tiroteo al que siguió la captura y el fusilamiento de los cadetes: Vega, Maldonado, Fuentes, Anleu y otros. En la enfermería convalecía el cadete Gustavo Cifuentes, quien, decepcionado, buscó el alero de la Usac para hacerse dentista. Así terminó esa hazaña de la muchachada digna.

Una invasión foránea apoyada por el Gobierno gringo y un ejército traidor decapitó al segundo gobierno de la revolución en 1954. Ofendidos por esa traición, los cadetes decidieron rescatar su dignidad. Esa madrugada del 2 de agosto, en dos autobuses y un camioncito, se dirigieron hacia el edificio del futuro Hospital Roosevelt, donde estaba acantonado el ejército liberacionista. Los cadetes iniciaron el ataque con una ametralladora y fusiles de entrenamiento; adentro, un montón de campesinos traídos para desfilar en el Campo de Marte, contraatacaron apoyados por la aviación mercenaria.

Así cayeron: Bosch, Hurtarte, Yucuté y el abanderado Jorge Luis Araneda. Con la derrota del enemigo: Escoto, Ruano, Méndez, Eva, Larraínza, Anderson, Frener, Wer, y el resto de esa muchachada digna buscó el alero de su escuela, donde los esperaba el oprobio, el exilio y el olvido.

Fuente: www.sigloxxi.com


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