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Desatinos y aciertos
Por José Barnoya - Guatemala, 26 de Agosto 2007
jbarnoya@sigloxxi.com

Con el puño cerrado no se puede intercambiar un apretón de manos. Indira Gandhi.

Toda vida transcurre entre virtudes y defectos, satisfacción y desagrado, alzas y bajas, dichas y desdichas, éxitos y fracasos, aciertos y desatinos. Así es en todos lados y así sucede en todas las épocas. Pero en esta tierra es diferente, por un segundo de bienestar son años de incomodidad; para miles de desatinos son exiguos los aciertos; entre un montón de fracasos aparece un éxito solitario; son miles los que bajan contra unos pocos que se alzan.

Todo esto se acentúa en época de elecciones como esta que estamos sufriendo. A una colorida buganvilia la oculta un desteñido anuncio; a un farol luminoso le roba la luz un oscuro cartel de propaganda; a una hermosa y simétrica araucaria la borra una ofensiva valla publicitaria. A un verso tierno de poeta lo tacha una frase torpe de orador improvisado. La prensa, la radio y la televisión están plagadas y repletas de sandeces, dislates e incongruencias del tanate de candidatos a lo que sea.

Sobre unas manos verdosas entreveradas y titubeantes se lee al revés: "Tu compromiso es nuestra esperanza". Un puño anaranjado color de sangre vieja ofrece mano dura, contraviniendo la frase certera de la mártir Indira Gandhi: "Con el puño cerrado no se puede intercambiar un apretón de manos".

Desde lo alto de una pirámide de hojalata oxidada, un dedo índice pide la bendición de un Dios que de tanto trabajo no está para esas cosas. Una mano incompleta que muestra tres dedos que no abusan, no roban y no mienten, pero que oculta dos dedos represores y corruptos.

Postes de alumbrado, paredes de adobe, piedras, mojones, árboles y hasta chiribiscos se van arropando con los trapos sucios de propaganda costosa y cachimbira: alguien que nunca ha cumplido asegura que siempre cumple; una mirada tonta asegura que es la de un diputado inteligente; mientras más grande y más arriba esté la valla, más fuerte y más cruento será el batacazo.

Pero no sólo en el gobierno y la política aparecen desaciertos, también en la alta jerarquía romana. El jefe de la Iglesia que se supone está en esas alturas por sabio y por equitativo, asevera contundente que hay una sola Iglesia y un único Dios. Es entonces que busco al argentino Jorge Luis Borges para llevarle la contraria a la Política y al Vicario de Cristo. Dice el genio no vidente: "La política es una de las formas del tedio. Creer en un solo Dios me parece una miseria. Habiendo tantos dioses creer en uno solo me parece un exceso de economía".

Entre tantos desatinos como son afiches y vallas con las efigies grotescas de los candidatos que borran volcanes, montañas, bosques y cielos que antes hacían agradable la vida, aparecen como por encanto las figuras señeras de Heidy y Federico José, Pedro Alejandro y Eric Estuardo, Juan Ignacio y Ana Cristina, Kevin, José y Cheili que muestran que todavía hay valores que pueden rescatarnos.

Fuente: www.sigloxxi.com


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