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El escultismo
Por José Barnoya - Guatemala, 2 de diciembre de 2007

Corría el año de 1953, yRicardo Chicalote Asturias dirigía el Consejo Nacional Scout.

Escuché por primera vez su nombre una madrugada de octubre, hace más de sesenta años. Promediaba el día 20 cuando la voz de un locutor de la radio nacional TGW propaló la noticia: La tropa del cuartel Guardia de Honor se había sublevado contra el gobierno espurio del general Ponce Vaides. Acuerpando el levantamiento, un grupo de valientes universitarios había ingresado al cuartel para tomar las armas y continuar la lucha por la libertad. El locutor leyó la lista de los 14 aguerridos sancarlistas que habían ingresado a la Guardia de Honor apoyando la revuelta, figurando entre ellos: Ricardo Asturias, estudiante de Medicina, conocido popularmente por Chicalote. Con el tiempo y por más de un katún, se ha seguido escuchando ese sonoro nombre siempre que se trata de apoyar una causa noble, colaborar con una obra social o ir en defensa de los derechos de desvalidos, desposeídos, desarraigados, campesinos y trabajadores expoliados.

Así fue en 1947, cuando con otros diputados revolucionarios apoyó y aprobó el Código del Trabajo que fue entregado a los trabajadores el Primero de mayo de ese año, por el presidente Arévalo y Víctor Manuel Gutiérrez, el honesto y valiente líder, sacrificado impunemente por lo sicarios de siempre.

Así fue en 1948, cuando siendo secretario de la Directiva del Congreso, firmó la Ley Orgánica del Instituto Guatemalteco de Seguridad, que en ese entonces no había sido saqueado en sus fondos, ni desvirtuado en sus funciones.

Así fue hace muchos años, cuando entró de lleno a trabajar por los niños abandonados, enfermos e hijos de madres trabajadoras ofreciendo sus invaluables servicios en la Casa del Niño.

Y así fue como en el siglo pasado se metió de lleno en el movimiento fundado por el inglés Robert Stephenson Baden Powell en 1907, y que en 1920 a la caída del dictador Estrada Cabrera, fundaron con el mismo ideario los hermanos Carlos y Joaquín Cipriani.

Corría el año de 1953, y Ricardo Asturias Valenzuela dirigía el Consejo Nacional Scout. Ya el Imperio del Norte le había endilgado el sambenito de comunista al segundo gobierno de la revolución, cuando Ricardo Asturias dijo, entre otras cosas, ante la comunidad scout: “Constituye obligación ineludible de todo ciudadano responsable, interesarse y participar activamente en la vida comunal y nacional de su país, aportando, en unos casos, su experiencia, conocimientos y entusiasmo, y promoviendo, en otros, la inquietud general por los problemas que plantea en términos de presente y de futuro, la vida colectiva de una sociedad.

Es nuestro deseo que el Escultismo otorgue beneficios al mayor número de muchachos guatemaltecos. Desgraciadamente les falta educación”. Y con voz fuerte terminó diciendo Asturias: “La finalidad del escultismo- como dijo Baden Powell – es educar, para que el muchacho aprenda todo lo que tienda a darle carácter”

Fuente: www.sigloxxi.com


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