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La nueva izquierda en América Latina
Por Jaime Barrios Carrillo - Guatemala, 27 de octubrel de 2004

Contra todos los pronósticos de muerte natural, la izquierda está retomando posiciones en todo el continente. América Latina es escenario de un gran debate sobre las estrategias que la izquierda debe adoptar. La gran diferencia la marca la actitud ante la definición de lo que debe ser la democracia: el poder del pueblo. Y la certeza de que el poder será nominalmente del pueblo (escrito en las constituciones o proclamado en los programas políticos) si no suministra lo que ese pueblo necesita y demanda. En otras palabras: la democracia electoral no debe ser confundida con la democracia real.

El derrumbe del comunismo soviético confirió al mundo el dominio unipolar. La globalización neoliberal propagó el triunfo final del mercado sin controles (regido por una supuesta mano invisible) y la necesidad de reducir el Estado a la dimensión concebida por autores del siglo XVIII como Adam Smith y John Locke, pero sobre todo inspirándose en las hoy obsoletas concepciones de Hayek. El clásico "Estado policía" que cuidaría la propiedad privada y no asignaría recursos (sobre todo para educación, seguridad y desarrollo de la pequeña empresa), ni haría ninguna labor de redistribución, resulta sin dudas inviable para América Latina.

El fin de la era neoliberal en América Latina es un hecho. Después de una era fanática de privatizaciones, de proteccionismo fiscal a las grandes empresas y familias multimillonarias, el panorama es todavía de creciente pobreza y marginalidad.

En Brasil la izquierda está transformando positivamente la sociedad. En Uruguay todo indica que el frente de izquierda ganará las elecciones. En Argentina el gobierno de Kirchner, sin ser declaradamente de izquierda, se opuso a las medidas neoliberales, asignó recursos para la productividad, renegoció la deuda externa e interna, y ha impulsado las investigaciones judiciales contra los militares que violaron derechos humanos. En Chile el gobierno socialista de Lagos le ha quitado los privilegios al ex-dictador Pinochet, poniéndolo a las puertas de un juicio.

El resurgimiento de una nueva izquierda en Amércia Latina es hoy el fenómeno más importante en la vida política del continente. Una izquierda que retoma los principios históricos de solidaridad y justicia social, debe enfrentar los retos de las nuevas tecnologías, las demandas de grupos no atendidos antes por las izquierdas (pequeños y medianos empresarios) y sobre todo superar la enfermedad infantil del sectarismo, aprender a unirse y acabar con el dañino caudillismo.

El gran problema de las democracias electorales es que el hecho ritual del voto no implica mecánicamaente el cambio social. Ya no basta con gritarles a los pobres: "súbanse al carro del desarrollo". Sino hay que saber cómo hacerlo; la gente en todas partes quiere logros, no buenas palabras.

Tomado de www.sigloxxi.com


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