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El niño con dos papás
Por Jaime Barrios Carrillo - Estocolmo, 16 de febrero de 2005

En su edición del 10 de febrero, el periódico sueco Aftonbladet publicó la historia de Martin Holmqvist, un niño de origen guatemalteco adoptado por una familia homosexual.

"Adopciones gay", una realidad

Martin Holmqvist fue adoptado por su padre Lars en Guatemala hace 20 años. Hoy, este joven de 21 años es uno de los pocos casos conocidos en Suecia de cómo crece un ser humano en el seno de un hogar homosexual.

Aftonbladet, el vespertino más grande de Suecia, presentó hace unas semanas a sus lectores reportajes sobre el boom de las parejas homosexuales que adoptan bebés. El debate no es nuevo; lo diferente ahora es que la ley sueca fue cambiada hace un par de años, y los homosexuales tienen derecho a ser candidatos para adoptar, siempre y cuando cumplan con los otros requisitos. El periódico sueco ha querido mostrar el cambio de actitudes en la sociedad, mediante la presentación de casos concretos, con nombres y fotos. Los reportajes se centran en jóvenes que han vivido su infancia y adolescencia con familias homosexuales. Cabe anotar que estas adopciones se realizaron entonces al margen de la ley sueca.

El periodista Tobias Brandel escribe sobre Martin Holmqvist, joven de 21 años y uno de los pocos casos conocidos de cómo puede ser el crecer en un hogar con dos "papás". Martin fue adoptado por su padre Lars en Guatemala hace 20 años.

El país donde todo es posible

En el reportaje acerca de Holmqvist se cuentan las dificultades que tuvieron los actuales papás de Martin para adoptar un niño en Suecia hace dos decenios, cuando no era permitido que lo hicieran los homosexuales.

Pero en Guatemala, Lars Holmqvist (uno de los padres de Martin) no tuvo problemas para legalizar la adopción. Fue aprobado rápidamente como padre adoptivo. En Suecia fue reconocido finalmente, después de muchos trámites, ya que Martin había vivido de hecho con él y su pareja, otro hombre de nombre Raino Kirkma.

El niño Martin se convirtió muy pronto en el centro de interés de la familia Holmqvist y de su círculo de amistades. Martin fue después la mascota del coro gay de Estocolmo, del cual su otro papá, Raino Kirkma, era miembro activo.

Martin, informa Aftonbladet, es heterosexual, y le parece molesto tener que responder siempre por la forma de vida de su familia, o sea, el hecho de que tenga "dos papás". Vive solo ahora en el sur de Estocolmo y trabaja en una guardería. Dice también que comprendió desde muy pequeño que lo más común era tener un padre y una madre, pero después dejó de darle importancia. Agrega que su infancia fue tranquila. También considera que no fue influido negativa ni positivamente por sus dos papás. En cambio, señala que lo ha sido por la personalidad y los valores de aquéllos.

Durante su infancia no tuvo que soportar agresiones de sus compañeros en la escuela, gracias a que sus papás desde el principio mostraron cómo eran las cosas. Martin cree que más bien la gente pensaba que era algo especial y "cool".

Pero sí fue afectado hace unos años, cuando el debate sobre la adopción homosexual estaba en su punto álgido. Martin dice: "Mis papás fueron cuestionados, la gente que no entendía nada murmuraba un montón de cosas".

La controversia sueca

Hace unos años, cuando la ley de adopciones por parte de homosexuales no existía, el mismo vespertino Aftonbladet publicó una serie de artículos sobre el tema. Algunos de los entrevistados expresaron su inconformidad por haber sido adoptados por homosexuales. Es el caso de Monica Ammanuele, quien vino a Suecia adoptada por un par de mujeres lesbianas. Monica es hoy madre y afirmó en la entrevista de Aftonbladet en 1999 que ella había tenido una infancia deplorable debido a la homosexualidad de sus dos "mamás". Se mostró firme partidaria de no permitir este tipo de adopciones, debido a que la sociedad todavía rechaza a la familia homosexual y los prejuicios y discriminación afectan a los niños adoptados en doble proporción. También se presentó entonces la opinión de Joakim Wohlfeil, dirigente del Centro de Adopciones de Suecia, quien rechazó la posibilidad porque podría dañar a los niños y, en sus palabras: "No había que complicarles más las cosas".

Niños en adopción: sin protección en Guatemala

En el caso de Martin Holmqvist se ve de inmediato una maniobra no transparente en el proceso, porque formalmente Guatemala no permite la adopción de niños por parte de parejas homosexuales, aunque en la práctica puede suceder y ha sucedido, como lo ejemplifica este caso.

La adopción se realizó además cuando no era permitido en Suecia. La pregunta es: ¿cuántos casos más puede haber de adopciones no idóneas (vea: Una dificultad más para adaptarse), y no solamente en cuanto a la homosexualidad?

Esto porque Guatemala carece de investigación seria y de control real por parte del Estado de los padres adoptivos y sus condiciones. Lo principal debería ser asegurar al máximo al niño; pero hoy en día esta función del Estado está restringida y relegada. Guatemala ni siquiera aplica realmente la Convención de Derechos del Niño, y los procesos de adopción siguen la vía notarial; en realidad están en manos de abogados privados.

Padres homosexuales en Suecia

Las expectativas estadísticas de la adopción de niños por parejas homosexuales han sido investigadas por el vespertino Aftonbladet. De acuerdo con su encuesta, que respondieron 963 parejas mujeres y 1,138 de hombres, cuatro de cada diez lesbianas y tres de cada diez hombres homosexuales planean adoptar.

Las leyes suecas han ido cambiando desde 1944, cuando los actos homosexuales dejaron de ser criminalizados. En 1955 la Corte Suprema de Justicia dictó sentencia positiva para que los padres gay pudieran tener la patria potestad sobre sus hijos biológicos. En 1987 se prohíbe legalmente la discriminación de homosexuales. 1995 es el año en que se les permite registrarse como pareja, o sea el llamado matrimonio homosexual. Desde 2003, en Suecia pueden adoptar legalmente.

Una dificultad mas para adaptarse

El autor del reportaje sobre Martin Holmqvist no toca el punto de que muchos niños guatemaltecos han sido adoptados por parte de familias suecas desde hace dos décadas. La inmensa mayoría por las vías legales y normales. Ha existido incluso la Asociación Maya, formada por los padres adoptivos, quienes han tratado de esta manera de darle a sus hijos un referente de su país de origen. Tobias Brandel tampoco informa a sus lectores respecto a la situación histórica de la infancia de Guatemala, ni se refiere a las formas poco transparentes (señaladas por UNICEF y otras organizaciones humanitarias) en los procesos de adopción en el país. El Centro Sueco de Adopciones (Adoptionscentrum) indica que aunque el derecho a la adopción por parte de homosexuales es legal ahora, esto no implica que se haya probado suficientemente si este tipo de familias resultan idóneas para el sano crecimiento y desarrollo de los niños. Funcionarios del referido centro afirman que deben siempre disminuirse todos los riesgos que puedan afectar al niño adoptado.

Siendo Suecia un país muy homogéneo en lo cultural y biológico, puede resultar negativa cualquiera diferenciación. De hecho, las actitudes de racismo a ultranza y reacciones etnocéntricas existen en Suecia y han sido siempre un problema para los extranjeros en general, y en especial para los adoptados. Agregar a lo anterior una situación anómala de pertenecer a una familia gay, resulta demasiado para un niño que viene de otro país y con diferentes rasgos biológicos. Los niños no deben ser conejillos de Indias.

Fuente: www.sigloxxi.com


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