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Lectura y desarrolllo
Por Jaime Barrios Carrillo - Estocolmo, 22 de mayo de 2005

Tanto educadores como antropólogos coinciden en la representación social de que es mucho más difícil erradicar o superar los malos hábitos que adquirir nuevos. La grave deficiencia de lectura en Guatemala significa un mal social que afecta no sólo la vida cultural, sino impide el mismo desarrollo del país.

Razones históricas enraizadas en la censura, la represión y el miedo, al saber de parte del poder conservador que ha imperado en Guatemala en las últimas décadas, han producido el desinterés por la lectura, la falta de hábito de la misma y la ausencia del libro en los hogares. Lo grave es que el mundo no se detiene, el progreso y desarrollo tecnológico aumentan cada día, y la capacidad guatemalteca de competir en un mundo dominado por una nueva tecnología y alto nivel de lectura y preparación, es reducida.

Se le atribuye a Gutenberg la frase: "La imprenta es un ejército de 26 soldados de plomo que puede conquistar el mundo". Y el planeta cambió con el libro impreso. ¿Estaremos hoy ante una nueva revolución de la magnitud de la invención de la imprenta?

Umberto Eco ha expresado su preocupación por una posible disminución universal de la lectura. Al mismo tiempo que enlazó el problema con el creciente uso de la internet. Eco considera que la internet no podrá nunca sustituir los libros, ya que la lectura constituye un proceso de formación profunda que influye en la conciencia, en la capacidad intelectual y hasta en la misma personalidad. Habría que agregar que la visión de Eco parte de circunstancias europeas, con una gran industria editorial, bibliotecas públicas donde funcionan los sistemas de préstamo y, sobre todo, millones de lectores.

En Guatemala la situación es diferente. Primero, por el analfabetismo, que sigue siendo un rasgo vergonzoso de nuestro atraso. En segundo lugar, por la ausencia del hábito de lectura entre la población alfabeta. A lo que se suma ahora un uso acrítico de la internet. Se estaría dando una especie de analfabetismo de hecho. Personas que saben leer, pero no leen. Aun entre estudiantes universitarios el hábito de lectura es mínimo. No se garantiza que en los tiempos libres la juventud se dedique a leer por cuenta propia.

Un problema central en Guatemala es el acceso a los libros; no sólo por los precios, sino por las muchas deficiencias estructurales. El sistema de bibliotecas del país es de los peores de Latinoamérica, me decía hace algunos años Peter Landelius, entonces embajador de Suecia. No hay más salida que aumentar la inversión cultural. La ecuación es simple: más libros menos rifles; más bibliotecas públicas menos cuarteles, y mejor equipamiento de las existentes; apoyo a las revistas de literatura, arte y cultura; organización de círculos de lectura; valoración del escritor nacional; apoyo a las editoriales nacionales.

La lectura debe ser un hecho social, un hábito que se debe inculcar desde la infancia. No en vano la Asociación Internacional para la lectura (IRA) afirma que la promoción de la lectura resulta indispensable para el desarrollo integral de la persona y el progreso de un país. El viejo Cicerón decía hace muchos siglos: "Un hogar sin libros es como un cuerpo sin alma".

Fuente: www.sigloxxi.com


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