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La paradoja centroamericana
Por Jaime Barrios Carrillo - Estocolmo, 19 de junio de 2005

Por primera vez en la historia de Centro América tenemos hoy gobiernos democráticamente electos en todos los países. Un escenario político muy diferente a las dictaduras de juntas o de caudillos militares, que privaron durante toda la segunda parte del siglo pasado, con la excepción de Costa Rica que ha tenido una tradición democrática prolongada.

Pero Centro América es considerada todavía como una las regiones más pobres del continente. La pobreza tiene un extensión superlativa entre la población rural de Guatemala, Nicaragua, El Salvador y Honduras. La monoproducción de agroproductos de exportación (por ejemplo el café) caracterizó la economía del siglo pasado, con la existencia de los enclaves bananeros y la ostensible dependencia económica y política hacia los Estados Unidos. Centro América se convirtió en el llamado "patio trasero" y en "Repúblicas Bananeras". Estados Unidos durante la Guerra Fría consideró geopolíticamente el área como estratégica e invirtió en recursos militares.

La tendencia histórica de los agroproductos y de las materias primas de devaluarse respecto a los productos industriales, ha sido una cruda realidad en el área. Con impactos perturbadores en el campo social. Al mismo tiempo que el crecimiento de la población ha convertido a la agricultura no industrializada en una vía imposible para el desarrollo justo y sostenible.

Centro América tiene democracias representativas pero el desarrollo económico sigue estando ausente. La pobreza ha aumentado y de acuerdo de los estándares del Banco Mundial y de la OMS, el área socialmente se ha deteriorado. La paradoja centroamericana consiste entonces en tener gobiernos democráticamente electos que no impulsan políticas de cambio social. Mientras en Sudamérica los pueblos han desaprobado en las urnas las políticas neoliberales impuestas y emanadas del llamado "Consenso de Wa-shington" de finales de los ochentas, los centroamericanos votan todavía por candidatos conservadores y por empresarios.

La pobreza es el enemigo mayor de la democracia en la región y sigue habiendo carencias en la democracia participativa. La criminalidad ha aumentado hasta grados que hacen pensar en estados de ingobernabilidad, al mismo tiempo que más del diez por ciento de la población centroamericana ha emigrado a los Estados Unidos(muchos como ilegales) desde donde envían las remesas que permiten la supervivencia del Istmo, en especial El Salvador y Guatemala. El modelo de economía agrícola de subsistencia combinado con el de plantación ha entrado en definitiva crisis y sus contradicciones parecen a corto plazo insolubles sin realizar cambios estructurales como la tenencia de la tierra y la reforma fiscal. A lo que se suma una segmentación del capital y la fuerza de trabajo, combinada con una debilidad institucional y la fragilidad del estado de derecho.

Fuente: www.sigloxxi.com


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