Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 2 - 2005

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

La llama del retorno
Por Jaime Barrios Carrillo - Estocolmo, 7 de noviembre de 2005

Las remesas no son solución nacional, sino síntomas de los grandes problemas sociales de Guatemala. Pero, ¿qué se esconde detrás de esos dólares tan sudados y que tan providencialmente llegan a las familias en Guatemala?

Hace unos meses, en Houston, escuche conmovedores relatos de guatemaltecos. Una mujer de un pueblo del Occidente, me contaba, entonces, que era la segunda vez que podía visitar Estados Unidos. Sus hijos mayores y el esposo están ilegalmente en territorio norteamericano, mientras las hijas y los varones más pequeños permanecen con ella en Guatemala. Gracias a las remesas puede el resto de la familia sobrevivir en Guatemala. Mas viven separados y las expectativas de juntarse se desvanecen con los años. Comparten una especie de ilusión en un futuro difuso e incierto. Los hijos mayores y el padre se encuentran en una "jaula de oro", a la cual entraron como mojados, pero no salen por el riesgo de no poder regresar.

Otros no han tenido la misma suerte. Han sido deportados después de haber invertido todo lo que tenían en el proyecto de migración. Para no hablar de la gente que ha muerto en el intento.

Tampoco son los ilegales una especie de empresarios, sino más bien víctimas directas del sistema guatemalteco. Las famosas remesas significan para miles de chapines, el trabajar en condiciones subhumanas en Estados Unidos. Además, abunda el hacinamiento en viviendas colectivas (apartamentos pequeños donde viven veinte o más personas tiradas en el suelo). Y ha ocurrido que hasta son denunciados por los mismos patrones a la "migra" norteamericana, para de esta manera evitar pagarles los salarios. Las remesas equivalen también a no consumir, a sacrificarse por la familia en Guatemala. Pero en términos sociales la emigración ilegal lleva a la desintegración familiar, a los padres ausentes y a generaciones que no tienen una referencia paterna o materna porque ésta se encuentra en el extranjero.

La emigración masiva desangra socialmente a cualquier país. Los procesos de socialización por medio de la eduación primaria se interrumpen, cuando no son totalmente inexistentes por la falta de escuelas y recursos, especialmente en el área rural. La esfera familiar y la cultural se diluyen también. Los ilegales pierden las tradiciones y la identidad; se vuelven ciudadanos de tercera o cuarta categoría en Estados Unidos.

Mas la nostalgia no acaba. Porque como en la novela de Carlos René García Escobar, (La llama del retorno), la emigración sin "papeles" es parte de un complejo sistema de relaciones, que afectan negativamente lo individual, lo familiar y lo individual. El retorno es una utopía más, infelizmente inalcanzable para muchos. Pues no es la libertad, ni la sociedad del bienestar lo que ellos han obtenido, sino el mero sobrevivir a través de esta terrible salida de emergencia.

Fuente: www.sigloxxi.com - Magazine 21


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.