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La mala educación
Por Jaime Barrios Carrillo - Estocolmo, 19 de marzo de 2007
aladinomas@hotmail.com

No se trata del filme de Almodóvar sino de preguntarse: ¿habrá buena educación en Guatemala? Nada lo indica y parece que hemos retrocedido. Son los resultados los que cuentan. Las consecuencias y no las intenciones. Aunque también resulta importante la actitud, el carisma de las autoridades y la capacidad de liderazgo de las mismas. Descifrando lo anterior, creemos que se aproxima ahora una nueva crisis en educación.

La ministra María del Carmen Aceña no la ha tenido fácil. Resulta demasiado complicado tener que luchar contra un sistema de carencias y al mismo tiempo pretender soplar y hacer botellas, asumiendo actitudes gerenciales, autoritarias y poco flexibles. Porque eso es lo que ha hecho la ingeniera Aceña a lo largo de su gestión: soplar ideológicamente.

Pero todo tiene sus límites. No se puede apagar el Sol a soplidos. Es cada vez más evidente que las reformas impulsadas tienen la marca del fracaso. Especialmente las referidas a la carrera magisterial y al desarrollo profesional de los maestros. Porque ha faltado consenso y diálogo.

Aceña se ha aferrado a modelos aprendidos de antemano en otros campos y los ha transportado mecánicamente al Ministerio, sin afianzar sus proyectos en el seno del magisterio. En cambio, ha primado mucho la propaganda e incluso cierta mercadotecnia, tratando de ganar espacios y el favor de la opinión pública. Demasiados recursos utilizados en publicidad, para vender una imagen de eficacia y transparencia del Ministerio de Educación. De ahí que no resulte extraño que los maestros salgan a las calles y protesten. Pocas veces había sido la relación entre la cartera de Educación y el gremio magisterial, tan distante e infectada de desconfianza y mutuas descalificaciones. Para ser Ministro de Educación hay que contar con los maestros y tener didáctica. Digo ministro o ministra y no gerente. Porque lo que ha más faltado es pedagogía.

Además del conflicto con los maestros, suenan mal esas transferencias realizadas por el Ministerio de Educación al Aeropuerto. El Ministerio ha repondido a las críticas de manera paupérrima y sin sentido de la autocrítica. Aclarar que se trataba de fondos que sobraban y que fueron órdenes del Presidente, no elimina la responsabilidad. Si un ministro avala una decisión errónea y la ejecuta, se hace entonces responsable.

De otra manera, la Ministra Aceña debió haber renunciado y no avalado las transferencias, que podrán ser legales, pero nunca morales. ¿Qué quedó de la cantaleta de eficiencia, si no se es capaz de ejecutar el presupuesto asignado? Que no se diga ahora que no hay recursos cuando se está diciendo que sobran y que se pueden transferir a la remodelación del areopuerto internacional. Estamos hablando de Q100 millones en un país donde faltan pupitres, libros y donde se pagan salarios de hambre a los maestros.

Fuente: www.sigloxxi.com - 180307


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