Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 4 - 2007

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

La tierra prometida
Por Jaime Barrios Carrillo - Estocolmo, 1 de abril de 2007
aladinomas@hotmail.com

La noticia de que exiliados guatemaltecos se retornan de Bolivia, debería despertar alguna reflexión. Aunque la categoría de exiliados se haya otorgado exclusivamente a los intelectuales en estado de ostracismo. En cambio, a los campesinos perseguidos por las sangrientas tropas de Lucas García y después por Ríos Montt se les considera “refugiados”. Cuestión de categorías.

La persecución que sufrieron estos compatriotas fue más allá de las fronteras nacionales, cuando agentes guatemaltecos irrumpieron en su campamento en Honduras. Fueron salvajamente interrogados, según sus propios testimonios. Pero lograron después por mediación de Naciones Unidas trasladarse a Bolivia, asentándose en la tropical provincia de Santa Cruz durante más de dos décadas, en condiciones precarias. Víctimas civiles del conflicto armado interno, retornan a la poco pacífica Guatemala de la postguerra.

Se trata de 158 personas movidas por la nostalgia o tal vez ya cansados de las carencias padecidas en la tierra de Evo Morales, aumentadas por las inundaciones que les hicieron perder sus magras cosechas. O por las dos razones. Resultan como retornados económicos a su propia patria. Caso curioso, si se tiene en cuenta que Guatemala es país de emigrantes, cuya población se encuentra en más de un 10% en los Estados Unidos, por razones precisamente económicas.

De todos modos, es muy légitmo el afán y el derecho del retorno. Seguramente miles de ”exiliados económicos” regresarían de los Estados Unidos, si las condiciones en Guatemala fueran otras. Pero, ¿ a qué país se regresa?

El Gobierno, junto a personalidades y organizaciones de la sociedad civil, ha realizado un loable trabajo. Se les proporciona a los repatriados una finca en Livingston, casas de block, escuela y salón comunitario. Tal vez se les está dando finalmente aquello por lo que lucharon un día y por lo que fueron acusados de subversivos.

Pero no vuelven todos, un grupo se ha quedado porque se han casado con bolivianos o tienen hijos que se negaron al retorno. No puedo dejar de pensar en los abuelos que no verán más a sus nietos, en los hermanos que dejan a los suyos. En el drama del exilio. Se vuelve sin regresar, decía Miguel Angel Asturias.

Y pienso también en los hijos de los detenidos en Estados Unidos y en los deportados contra su voluntad. Viene entonces a la mente la infructuosa visita de Bush y surge luego la de Evo Morales, coincidiendo ahora con estos retornados.

La tierra prometida será siempre una patria habitable. Y la Guatemala que encontrarán los repatriados no será probablemente la que han soñado durante 24 años, es decir una República sin policías asesinos ni escuadrones de la muerte. ¡Bienvenidos sean de todas maneras! Guatemala, un país de pocos propietarios, también les pertenece.

Fuente: www.sigloxxi.com


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.