Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 4 - 2007

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

Otra vez la pena de muerte
Por Jaime Barrios Carrillo - Estocolmo, 8 de mayo de 2007
aladinomas@hotmail.com

Una encuesta reciente informa que el 65% de los guatemaltecos está a favor de la pena de muerte. El 46.8 % aprueba las ejecuciones extrajudiciales de delincuentes y los linchamientos son apoyados por el 30% de los entrevistados. Cifras terroríficas, que hablan de la actual descomposición psicosocial y la desesperación de la población ante la impunidad.

Repasemos historia. Jacinto Benavente, Premio Nobel, visitó Guatemala en 1924 para estrenar su obra Más allá de la muerte. Benavente pide entonces por la vida del sargento Julián Gómez, sentenciado por participar en un levantamiento contra el general Orellana. El gobierno, ante la presión de la opinión pública, accedió al indulto. El Imparcial publicaba una nota que terminaba: “el sargento Julián Gómez no puede ir al patíbulo”.

No fue al paredón pero fue muerto, un mes más tarde, por medio de la Ley fuga. Se pretendió hacerlo pasar por un tal Julio López. Pero por un reportaje de El Imparcial, se supo que el leyfugado era el mismo sargento Gómez.

El “ministro de Guerra” de Orellana era el futuro tirano Jorge Ubico, hijo de un furibundo político de nombre Arturo Ubico, el cual influyó pavorosamente para que fusilarán a los ciudadanos acusados del célebre complot de Kopeski contra Justo Rufino Barrios. Barrios dudaba; Arturo Ubico, su ministro, lo convenció. Fue una masacre.

El general Jorge Ubico llegaría a ser el campeón de la Ley fuga y de la pena de muerte. Durante su regimen de 14 años fueron ajusticiados cientos de ciudadanos. Con la Revolución del 20 de Octubre la pena de muerte por causas políticas, fue eliminada de nuestra Constitución pero ha sido una “ley de letra muerta”. Hubos miles de ejecuciones extrajudiciales durante la guerra interna, afortunadamente terminada en 1996. La forma más abominable fueron los Tribunales de Fuero Especial de Ríos Mont.

La cultura de la muerte se ha enquistado en la mentalidad nacional. Recuerdo una instalación del artista Luis Díaz, llamada Pena de muerte. Tres óleos representan un muro perforado a balazos. En el suelo, tres siluetas humanas pintadas con blanco imitan una investigación criminológica. Cuando la trajo a Suecia, produjo en el público una fuerte impresión y no faltó quien dijera que Guatemala era un país donde no se respetaba la vida.

Manuel José Arce reflexionaba hace décadas en El Gráfico sobre la ejecución de dos asesinos: “Siguen creciendo los niños en el aprendizaje del odio contra la vida, hoy han sido destruidos dos productos pero la fábrica sigue en plena producción”.

La pena de muerte por enfermedades curables sigue aplicándose en el país. Pena de muerte padecen miles de niños guatemaltecos por desnutrición. ¿Cuándo se suprimirá tanta injusticia, tanta miseria humana, tanta pena de muerte? El ojo por ojo acabará convirtiendo a Guatemala en un país de ciegos.

Fuente: www.sigloxxi.com - 060507


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.