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La parapolítica en Colombia
Por Jaime Barrios Carrillo - Estocolmo, 30 de julio de 2007
aladinomas@hotmail.com

La parapolítica está enquistada en instituciones claves del Estado.

Estas facciones son dirigidas “desde arriba” y actúan con impunidad.

En Colombia se ha acuñado la palabra “parapolítica”, para designar las relaciones de los políticos con las fuerzas paramilitares y el poder político y económico que tienen los paramilitares, tanto a nivel local como nacional. Desde hace un tiempo se viene hablando sobre estas intrincadas relaciones.

La “parapolítica” está enquistada en instancias claves del Estado. Además, los paramilitares han financiado con dinero del narcotráfico las campañas electorales de sus aliados políticos. Por lo menos 15 senadores y ex senadores se encuentran consignados por el poder judicial, sospechosos de tener estaclase de vínculos. También una buena cantidad de alcaldes y gobernadores departamentales.

Se destacan las masacres y otros crímenes cometidos por los paramilitares, con la secreta complicidad de miembros de la clase política. La olla se está destapando.

Todo comenzó cuando, en 2005, la dirigente del Polo Democrático Alternativo, Clara López Obregón hizo la denuncia de que había lazos entre muchos congresistas con las llamadas Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). Luego siguieron las acusaciones formales contra los parlamentarios el año pasado, entre ellos un hermano de la canciller Consuelo Araujo, quien dimitió a raíz del escándalo.

A pesar de que durante el 2006 se procedió a desmovilizar a las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), no se terminó con la influencia de estas fuerzas paramilitares, aunque algunos de sus líderes están detenidos.

El Gobierno colombiano ha entendido que no puede seguir tapando el sol con una mano ni con dos. Que las conexiones entre politicos, narcotraficantes y paramilitares son un peligro para la democracia y consolidan al crimen organizado y a las mafias ocultas.

La infiltración de los paramilitares en el aparato estatal y en sus servicios de inteligencia y seguridad, resulta uno de los grandes desafíos a vencer. Se resalta la participación de Rodrigo Tovar Pupo alias “Jorge 40”, un antiguo dirigente de las AUC, en el Departamento Admnistrativo de Seguridad (DAS). Por medio de decomisos de información computarizada, se constataron los lazos de “Jorge 40” con políticos prominentes. También, como los paramilitares, han tenido acceso a los archivos del DAS.

La desmovilizacion de las AUC no ha logrado la desaparición de las fuerzas paramilitares, sino nuevos grupos se han formado con elementos desmovilizados. Estas facciones armadas son dirigidas “desde arriba” y actúan con toda impunidad en Colombia. Presionando alcaldes, comprando senadores, secuestrando activistas de los derechos humanos y realizando extorsiones a empresarios. Se trata de un poder más allá de la política pero con vínculos cerrados e íntimos con la clase política.

El presidente Uribe se encuentra en un dilema: acabar la “parapolítica” y mostrar que el Gobierno tiene el control, o dejar que la inmoralidad y la usurpación de poder por las fuerzas paramilitares y el narcotráfico lo conviertan en un presidente “rehén”.

Fuente: www.sigloxxi.com


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