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Vientos de cambio soplan en Washington
Por Jaime Barrios Carrillo - Guatemala, 2 de septiembre de 2007

La Guerra de Iraq ha dañado no sólo la imagen del presidente Bush.

El equipo de los “halcones republicanos” se ha ido desgranando.

La era Bush se acerca a su fin. La pregunta no es qué partido ganará las elecciones, sino qué precandidato del Partido Demócrata sería el Presidente. Al menos si las elecciones se realizaran hoy.

La Guerra de Iraq ha dañado no sólo la imagen de Bush sino al mismo Partido Republicano. Los efectos comienzan a hacer mella en la economía norteamericana. La deuda pública es devastadoramente grande. A lo anterior se suma el pesimismo abierto que ha contagiado a la solvente clase media. Temores por el deterioro de las jubilaciones y por un desempleo creciente son factores que influyen a este fuerte grupo elector y creador de riqueza. La fragilidad se puede palpar también en el mercado de bienes raíces.

La opinión pública ya no es mayoritaria en cuanto a considerar que la crítica al Presidente y la oposición a la guerra de Iraq sea algo antinorteamericano. Y los reportes militares, como el del máximo jefe del ejército estacionado en Iraq, general David Patraurus, no son plenamente halagadores en cuanto a los frutos obtenidos. El envío en el invierno pasado de 20 mil soldados más fue muy peleado, y el desgaste político afecta a los republicanos que muestran señales de división. Todo indica un fracaso en espiral. El creciente número de bajas norteamericanas y la violenciai mparable que asolan al país iraquí, resultan devastadores para la política de Bush y, sin duda, el retiro de la tropas se realizará cuando se dé el cambio de mando en Washington. La guerra será una cuestión central en el debate electoral que culminará con las elecciones del 4 de noviembre de 2008. La opinión pública está contra la guerra. Esto lo saben los demócratas, y lo explotan políticamente.

La figura del mandatario ha sufrido también con el huracán Katrina. A dos años exactos de la catástrofe, la reconstrucción continúa. Es probable que Bush visite Nueva Orleáns y que prometa más recursos para la reconstrucción y trabajos de bombeo y construcción de vallas contenedoras. Pero es dudoso que logre revertir los costos políticos de la catástrofe. A esto se suman ahora los escándalos de personajes, como el senador republlicano, el archiconservador Larry Craig, acusado de acoso sexual contra hombres.

El equipo de los “halcones republicanos” se ha ido desgranando. La renuncia reciente del procurador de justicia , Alberto Gonzales, cercano al Presidente, es un eslabón más de la “caída” del equipo, que se inició con la baja de Donald Rumsfeld, Secretario de Defensa. Le siguieron John Bolton, embajador ante las Naciones Unidas y también John Negroponte, Director Nacional de Inteligencia. El neoliberalismo y el conservadurismo parecen estar condenados a salir de la Casa Blanca. Ni siquiera los ofrecimientos de reducción de impuestos tienen ahora efecto. Y los millones de electores de origen latinoamericano, después de las políticas antiinmigrantes de Bush y el criticado muro, han abandonado masivamente las filas republicanas.

Fuente: www.sigloxxi.com


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