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Cooperación internacional y nacional
Por Jaime Barrios Carrillo - Guatemala, 14 de octubre de 2007

El país carece de políticas coordinadas para reducción de pobreza.

De la sociedad civil se espera una participación más propositiva.

Guatemala tiene una oportunidad en la obtención de ayuda internacional, si el país es capaz de crear una política de desarrollo social. Lo que se conoce como PRS o Poverty Reduction Strategies. Preocupa que el Estado no tenga esta estrategia y que ningún partido político le haya dado importancia al asunto. Ni el PP ni la UNE han dicho nada significativo sobre cómo afrontarían la cuestión de la cooperación.

El país carece de políticas nacionales coordinadas para la reducción de la pobreza. Se producen demasiados papeles pero pocos resultados. Con la ausencia, además, de un aparato diplomático que permita negociar y obtener una mejor condicionalidad de la ayuda internacional.

La cooperación no es sólo necesaria sino inevitable. Y es un asunto que compete a todos los guatemaltecos. Resulta indispensable diseñar una política coherente de Estado para la cooperación. A la vez que la sociedad civil y los partidos políticos se compenetren más en el proceso.

A principios de 2005 se reunieron en París los ministros de desarrollo del mundo, para discutir la reducción mundial de la pobreza. La Agenda de París sienta las bases para la cooperación en los años venideros, en la lucha por alcanzar las Metas del Milenio en 2015. ¿Se implementa en Guatemala?

La Agenda de París resalta la importancia de adaptar los programas de cooperación a las circunstancias locales de cada país. Los países receptores debe ser los “dueños” de la ayuda (ownership), o sea, poder decidir sobre las prioridades y la clase de ayuda que necesitan. La efectividad de la ayuda es otro de los aspectos centrales para superar el burocratismo y la corrupción y lograr resultados medibles y palpables.

Guatemala, como signataria de los convenios de reducción de la pobreza y como país receptor está, sin embargo, a la zaga. Nuestros gobiernos han privilegiado los préstamos sobre la captación de ayuda directa. Se ha manifestado un interés sectarizado por el crecimiento macroeconómico, dejando a un lado, en el terreno de los hechos, a la cuestión social.

Por otra parte, las donaciones no están coordinadas ni enlazadas con las necesidades definidas por los mismos guatemaltecos. No existe un concepto unificado de lo que es el desarrollo. Otros nos lo definen y también cuáles necesidades tenemos. Encima, la cooperación internacional ha producido una nueva corrupción.

De la sociedad civil se espera una participación más propositiva. Deberá trabajar para influenciar, pero también ayudar al Estado en los consensos necesarios para el desarrollo social y la construcción de estrategias para la reducción de la pobreza. Se demanda una sociedad civil democrática y democratizante y que sea transparente. El enfrentamiento y la falta de comunicación entre el Estado y la sociedad civil resulta el peor obstáculo para la obtención de ayuda y cooperación. Y si se suma la ignorancia de los partidos politicos, el panorama no resulta muy halagador.

Fuente: www.sigloxxi.com


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